Jueves, Diciembre 14, 2017
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Semana Entrante

La Semana Entrante: Una semana de definiciones para España y Grecia

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La semana que termina fue en esencia de transición. Y así se comportaron los mercados, con pocos movimientos, reaccionando, en general, a la baja, a unos indicadores económicos globales débiles. Pero a su vez los retrocesos fueron limitados, contenidos,  ante la avalancha de liquidez que los inversionistas prevén de los principales bancos centrales, a la espera de lo que suceda con España y el Banco Central Europeo (BCE).

Al BCE se sumó la Fed la semana pasada, y el Banco de Japón esta misma semana, en este caso para frenar la apreciación del yen como parte de una “guerra de divisas” en la que se puede ver involucrados más bancos centrales, sobre todo de países emergentes. En consecuencia, fue una semana de tablas: el Dow Jones y el S&P’s 500 retrocedieron un 0.1%, mientras el Nasdaq logró sacar la cabeza un 0.1%.

La semana que viene, sin embargo, habrá más cosas en juego y es previsible que los mercados se muevan más, y si las cosas las hacen bien, lo más probable es que retomen la senda alcista tras la pausa de la semana pasada.  Será una semana de definiciones, sobre todo en España. Allí, el día 27 de septiembre se espera que el gobierno español anuncie un “nuevo plan nacional de reformas” junto con su presupuesto para el 2013, en tanto un día después, el viernes, se prevé que el consultor Oliver Wyman saque los resultados de la auditoría al sistema bancario español. Dos asuntos fundamentales para definir si España pedirá el rescate o no, y bajo qué condiciones.   

El plan nacional de reformas en España

El objetivo de España ahora mismo es recibir el visto bueno de Europa de lo que se viene llamando un rescate “suave” o “blando”, que permitiera activar las compras de bonos del BCE en el mercado secundario, así como la adquisición de deuda en el mercado primario por parte de los fondos de rescate. Ese rescate “suave”, la “línea de crédito precautoria”, no implicaría nuevas medidas de austeridad sobre España, más allá de las que pueda anunciar para cumplir con los objetivos de déficit para este año y el 2013. Si Bruselas accede, la solución podría darse bastante rápido y sin grandes traumas, y sería lo ideal para todos: para los mercados, para España y para toda la eurozona.

En ese proceso, el jueves será crucial.  Ese día, el gobierno de Rajoy anunciará un “nuevo plan nacional de reformas”, que incluiría nuevas medidas de austeridad para alcanzar la meta fiscal de 6.3% del PIB para este año, el presupuesto para el 2013 y un conjunto de reformas estructurales que ha aconsejado la Comisión Europea.

De ser así, España contaría con tres elementos fuertes con los que persuadir a Europa para que le otorguen un “rescate suave”. Primero, un Memorando de Entendimiento, ya firmado, asociado al plan de rescate bancario de 100,000 millones de euros (mde) con un riguroso plan de ajuste fiscal. Éste es el elemento más fuerte para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo. Dos, nuevas medidas de austeridad destinadas a garantizar que se cumplirá con las metas de déficit fiscal para el 2012 y el 2013. Con esta nueva batería de medidas pretende adelantarse a la pretensión de Europa de imponer un nuevo programa de ahorro. Y tercero, un plan de reformas estructurales con el que alardear que es un alumno aplicado y sigue las recomendaciones de Bruselas a rajatabla.

Con todo esto, España persigue convencer al resto de Europa de que lo que ya ha hecho es suficiente, y así no tenga que anunciar nuevas medidas dolorosas, en forma de subidas de impuestos y recortes de gasto, que no sólo generen más crispación social y acentúen la recesión económica, sino que a su vez transmitan la sensación de que quien gobierna en las cuentas públicas nacionales ya no es la Moncloa ni el Congreso de los Diputados, sino Bruselas y Merkel.

¿Por qué decimos que sería lo ideal para los mercados, para España y para la Eurozona? Si España se sale con la suya y se logra un rescate “suave”, se dará luz verde a las intervenciones “ilimitadas” del BCE en el mercado de deuda. Esto implicará, para los mercados, que se alejarán aún más los “riesgos de reversibilidad” del euro, esto es, la posibilidad de que los países retornen a sus antiguas monedas. Con la munición del BCE lista, los especuladores que apostaban contra el euro huirán despavoridos, se deprimirá aún más la tasa del bono de 10 años y la prima de riesgo y, en consonancia, las bolsas treparían, sobre todo las de la periferia europea.

Sería lo mejor para España porque sería el beneficiado directo: al hundirse la prima de riesgo, se facilitaría el refinanciamiento de la deuda que vence en octubre (en torno a 30,000 mde) a un costo barato, que sería el beneficio más inmediato. Pero no sólo eso: la caída de la tasa del bono de 10 años español relajaría las tensiones en los mercados financieros, abriría de nuevo el acceso a los mercados de deuda a otras entidades y empresas españolas a un costo razonable, y contribuiría a expandir el crédito y suavizar la recesión y el desempleo. A su vez, la caída en las tasas recortaría de manera brutal el costo del servicio de la deuda: una recesión más suave junto con un menor costo financiero de la deuda contribuiría a cumplir con las metas de déficit de manera menos traumática, sin tantos sacrificios… ¡y eso sería fundamental para recuperar la credibilidad de los mercados y alejar los riesgos de una recaída!

Finalmente, salvada España, habría un impacto positivo para toda la eurozona: es de prever que Italia, que acaba de anunciar que el déficit para este año será de 2.6% del PIB y no del 1.7%  debido a una recesión más profunda, se beneficie de esa mejora en la percepción de riesgo. En consecuencia, Italia podría salvarse de pedir el rescate, evitando la engorrosa circunstancia de tener que consultar de nuevo a  todos los parlamentos nacionales y, sobre todo, abarataría el costo del rescate para toda la eurozona. Si realmente se recupera rápido la confianza en la región y las primas retornan a niveles aceptables, el monto de las intervenciones podrían ser bastante limitadas.   

Oliver Wyman y el rescate bancario

La otra jornada importante para España será el viernes, cuando se publica la auditoría sobre la banca de Oliver Wyman. De la auditoría se desprenderá cuánto dinero, de los 100,000 millones de euros (mde) que desembolsará Europa, precisará España para rescatar a su banca. Ese reporte será muy interesante, no sólo para conocer la salud del sistema financiero español y el monto que necesita para recapitalizarse, sino porque el sobrante podría ser utilizado para comprar deuda soberana de España, una posibilidad que está explorando el gobierno español

Algunos calculan que ese remanente podría ser de entre 40,000 y 60,000 mde. El uso de esos recursos no ha encontrado aún un consenso: unos se niegan a que sea utilizado para otros fines distintos del de rescatar a la banca. Pero España está pidiendo que pueda usarse para comprar deuda en el mercado primario. 

Alemania no hace feos a esa pretensión: sería como dar dinero a España por la puerta de atrás, sin tener que pasar de nuevo por el parlamento. Con la prima de riesgo reducida y con esos recursos disponibles para comprar deuda, España podría ganar algo de tiempo. Aunque predomina la visión de que España debería pedir un rescate cuanto antes, la canciller alemana Angela Merkel lo quiere retrasar con el fin de evitar tener que ir al Bundestag de nuevo a vender un nuevo rescate, ahora que sus aliados están cada vez más renuentes a dar ayudar y no ven con buenos ojos la estrategia para ayudar a Europa de Draghi-Merkel.   

El otro asunto peliagudo es si el dinero llegará directamente a la banca o a través del Estado. Para que llegue directamente, tendría que haber antes la figura de un supervisor único para la banca europea, pero esa pretensión, de momento, la rechaza (al menos para el corto plazo) Alemania. 

 Grecia

Grecia, como es natural, es el otro país en la mira. Probablemente el parlamento griego tenga que votar la semana que viene otra ronda de medidas de austeridad para cumplir con las exigencias europeas. Pero todavía no se ha logrado un consenso entre las fuerzas de la coalición de gobierno y, además, tendrá que votarse en medio de masivas protestas sociales: habrá otra huelga general el miércoles, convocada por dos de los sindicatos más poderosos de Grecia. 

Hasta ahora la Troika ha dado luz verde a otro paquete de medidas de ahorro en Grecia por 9,500 mde. Pero para lograr el objetivo de la Unión Europea de forma cabal, precisan de otros 2,000 mde para alcanzar la suma de 11,500 mde. Y el primer ministro griego Antonio Samaras está teniendo problemas para obtener esos 2,000 mde adicionales: lo que no quieren es tener que anunciar nuevos recortes a salarios y pensiones, convencer a Europa a través de reformas estructurales se pueden lograr las metas, y que les den dos años adicionales para cumplir con los objetivos fiscales.

De los 9,500 mde que ya han sido aprobados por la Troika, 6,500 mde provienen de recortes a salarios y pensiones, y 1,000 mde adicionales se obtendrán de elevar la edad de jubilación de 65 a 67 años. La Troika abandonó Atenas este fin de semana, pero regresará antes de la reunión del Eurogrupo del 8 de octubre para evaluar si ya están todos los cabos atados. Para entonces esperan que el gobierno griego haya logrado un consenso y tenga listo el programa de 11,500 mde. El viernes se espera que se presente el programa ante altos funcionarios de la eurozona.  

La aprobación del paquete es crucial para que los acreedores internacionales liberen 31,000 mde para, sobre todo, recapitalizar a la banca griega. 

Los indicadores de EU

En lo que respecta a la agenda económica de EU, el calendario incluirá indicadores referentes al comportamiento del consumo privado (ingreso persona, gasto de consumo personal, reportes sobre la confianza del consumidor), del sector inmobiliario (precio de casas, ventas de casas nuevas) y de la manufactura (bienes de pedidos duraderos, PMI de Chicago). También se publicará el dato final del PIB para el segundo trimestre, pero con el tercer trimestre dando sus últimos coletazos y con los inversionistas más preocupados en cómo va a terminar la economía el año, ese informe tendrá escaso impacto en el mercado.  

A continuación presentamos la agenda de EU con los principales indicadores económicos. 

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