Martes, Diciembre 12, 2017
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La hora de la verdad de la OPEP. ¿Cumplirá o defraudará?

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No, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no es, en estos tiempos, muy operativa. El cártel petrolero que ha conducido los destinos del mercado de crudo en las últimas décadas ha perdido fuste conforme Estados Unidos desequilibraba al mercado con su “fracking” y sus pozos horizontales e inundaba al mundo de oro negro. Y ahora la OPEP está sumida en una profunda crisis, con divisiones que a veces parecen irreconciliables y cada uno mirando a su propio interés. Y así es muy difícil llegar a un acuerdo.

Tampoco parece que lo vayan a lograr el próximo miércoles, en Viena. El asunto viene de lejos: entre finales de julio y principios de agosto, el precio de petróleo volvió a desinflarse de forma precipitada. El West Texas Intermediate (WTI) se fue por debajo de los 40 dólares y el Brent se acercó a dicho nivel. La OPEP temía que sucediera un descalabro como el de principios de año, cuando ambas referencias se fueron por debajo de los 30 dólares. Y reaccionó: anunció que planeaba un recorte en la producción de crudo en el que participarían también algunos países externos a la OPEP, entre ellos Rusia, Brasil, Kazajistán y México. La noticia funcionó: las cotizaciones del crudo repuntaron y el WTI se ha estabilizado en un rango entre los 40 y los 50 dólares.

La primera prueba de fuego a ese compromiso llegó en Argel, a finales de septiembre. Era una reunión informal, pero el mercado había depositado unas altas expectativas en ella. Había mucho nerviosismo en el mercado y la OPEP no podía defraudar. Salió con el anuncio: la OPEP recortará la producción de crudo a un rango de entre 32.5 y 33 millones de barriles al día (mbd). La decisión se formalizaría en noviembre, en la reunión de Viena del miércoles. Entre tanto, la producción de la OPEP siguió trepando y en octubre alcanzó un nuevo récord: 36.64 mbd.

Sin embargo, detrás de ese gran número había poco más. El recorte no estaba diseñado porque las discrepancias entre los miembros de la OPEP seguían sin cerrarse. Faltaba lo más importante: cómo se repartiría la carga del recorte de la producción entre todos los miembros; y después, cómo participarían Rusia y otros países externos a la OPEP en el recorte.

El acuerdo estaba prendido con alfileres y sería muy difícil de concretar. Y así ha sido: dos meses después de la reunión de Argel, todavía hoy no hay solución y la espantada de los altos funcionarios de Arabia Saudí el pasado viernes hace pensar que la posibilidad de acuerdo aún está muy lejos. Varios son los motivos que están obstaculizando el acuerdo.

En primer lugar, por Irán, el gran rival de Arabia Saudí dentro de la OPEP y dentro de los equilibrios de Oriente Medio entre suníes y chiíes. El gobierno chií de Irán argumenta que su producción estaba muy castigada debido a las sanciones impuestas por los países occidentales. Antes de las sanciones, la producción iraní era de en torno 4.0 mbd, pero con las medidas de embargo comercial se hundió a 2.5 millones. Desde que se levantaron las sanciones a principios de año, la producción iraní se ha ido recuperando y ya se sitúa en torno a los 3.7 mbd, lo que lo coloca como el tercer mayor productor de la OPEP y la principal razón del aumento de la producción del grupo. Arabia Saudí le pide que participe del acuerdo y que congele la producción en sus actuales niveles. Irán se niega y dice que seguirá incrementándola hasta superar los 4.0 mbd. Con Irán fuera del pacto, será muy difícil sellar un compromiso final.

El otro disidente es el socio chií de Irán (antes, con Sadam Husein, su gran enemigo), Irak. Él es el segundo mayor productor de la OPEP, con algo así como 4.6 mbd. Y esgrime dos razones en contra del acuerdo. El primero es que considera que debe recibir un trato diferencial debido a su guerra contra el Estado Islámico, lo que le hace precisar de más recursos. El segundo es que Irak pone en entredicho las cifras de producción que estima la OPEP. Según el acuerdo de Argel, Irak debería reducir su producción en algo así como 200,000 mbd. Pero las cifras de producción de Irak que maneja la OPEP son más bajas que la que reporta Irak, lo que sitúa la cuota de producción del país en niveles inferiores a los estimados por Irak.

En consecuencia, el acuerdo dentro de la OPEP está complicado. Sobre todo por la resistencia de Irán, que cuenta con la alianza de Irak. Sin la cooperación de ellos dos, Araba Saudí tendría que asumir casi todo el costo del recorte, algo a lo que no está dispuesto. Pero incluso alcanzando un acuerdo la OPEP, no está claro que los miembros externos a la OPEP (excluyendo Estados Unidos y Canadá, quienes no entrarían en ningún pacto) accedan a los planes de la OPEP. Rusia, que tanto ruido ha generado respecto a la necesidad de un acuerdo, ahora dice que más que recortar la producción, está dispuesto a congelarla. De hacerlo, lo haría en sus niveles más altos desde la era postsoviética, por lo que prácticamente se puede decir que está produciendo crudo a su máximo de capacidad.

El caso de Rusia parece especial, y parece jugar con la OPEP. El gobierno de Putin parece confortable con el precio del petróleo entre los 40 y los 50 dólares. De modo que cuando la cotización se reduce a los 40 dólares, entra en escena y habla de la necesidad de acuerdos, y esa retórica eleva los precios. Y cuando supera los 50 dólares, se esconde, pues un precio del barril por encima de ese nivel es una invitación a Estados Unidos a acelerar su producción. Otros países no pertenecientes a la OPEP tampoco parecen dispuestos a realizar reducciones profundas en sus niveles de output.  

La semana, por tanto, empieza con bajas expectativas de que se pueda alcanzar un acuerdo. El objetivo de la OPEP era reequilibrar la oferta y la demanda de crudo cuanto antes para estabilizar los precios del barril. La OPEP estima que la demanda mundial de petróleo para el 2017 será de 95.55 mbd, y prevé que 62.86 mbd sea producido por los países externos a la OPEP. En consecuencia, la OPEP tendría que abastecer al mercado con 32.7 mbd, dentro del nuevo rango establecido por la organización. En consecuencia, si no hay acuerdo de la OPEP, la sobreoferta de crudo persistiría por cuarto año, lo que seguiría presionando a los precio del petróleo a la baja.

Ahora bien, todavía falta por ver qué sucede en el 2017 con Estados Unidos. Llega una nueva administración, la de Donald Trump, que desconoce las regulaciones medioambientales y que está dispuesta a apostar por el sector energético, para lo cual desregulará el sector, cancelará acuerdos climáticos y eliminará normativas que entorpecen su actividad. Buena muestra es que pretende reactivar el polémico oleoducto de Keystone. Las petroleras estadounidenses se empiezan a frotar las manos: dos años de precios bajos los han hecho más eficientes y les ha permitido desarrollar nuevas tecnologías para poder competir. Y se empieza a notar: tanto los pozos operados como la producción ha repuntado desde los mínimos de este verano. La guerra petrolera aún no ha terminado y Trump la puede recrudecer.

Eso también lo tendrá que tener en cuenta la OPEP el miércoles. Hasta ahora, la política de la OPEP ha sido de declaraciones, y eso le ha servido para sostener los precios. Pero el miércoles tiene que cumplir: o lo hace o su credibilidad se verá dañada y los precios del petróleo pueden volver a sufrir.

INFOGRAFÍA

Desde que la OPEP liberó las cuotas de producción de petróleo, la extracción de crudo no ha hecho más que subir, liderados por Irán, cuya producción se elevó tan pronto se levantaron las sanciones económicas, así como por Irak, Libia y Nigeria, cuyas plataformas habían sufrido disrupciones por terrorismo. En octubre, y pese al acuerdo de septiembre, la producción tocó un nuevo récord… 

 

Fuente: Bloomberg

.. en Viena se pretende que la producción de la OPEP se recorte a un rango de entre 32.5 y 33 mbd comparado con una producción de 33.6 mbd en octubre. La carga debería distribuirse equitativamente entre todos los productores, pero dos se resisten: Irán, que quiere regresar su nivel de producción a los 4.0 mbd  de antes de las sanciones, así como Irak…  

Fuente: Bloomberg

… aun logrando un acuerdo dentro de la OPEP, deberían adscribirse países externos a la OPEP como Rusia, el mayor productor del mundo y en niveles récords de su era post-soviética. Sin embargo, Rusia sólo se compromete a congelar la producción. Luego de la crisis de inicio de año, el precio del barril se ha estabilizado entre 40 y 50 dólares y Rusia parece ahí confortable…

Fuente: Bloomberg

… en medio de la sobreoferta, EU empieza a resurgir. Al actual nivel de precios las petroleras de “shale” están volviendo a entrar al mercado, apoyados por una mayor eficiencia ganada en estos dos años. Además, Trump promete apoyar al sector liberándola de normativas medioambientales, por lo que la guerra de petroprecios se puede recrudecer en el 2017.

 

Fuente: Bloomberg

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