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Llegó la hora de los banqueros centrales...¿Sorprenderán?

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Esta nota es la colaboración que se publica hoy en el diario Excélsior, la cual puede leer también íntegra en la sección de Dinero de su edición impresa. 

Desde el 11 de febrero, los mercados globales han registrado una firme recuperación. Tanto que ayer pudieron celebrar, sin grandes contratiempo, su séptimo aniversario como mercado “bull” o alcista sin grandes sobresaltos. La resistencia de la economía estadounidense a los shocks externos, la mayor estabilidad de China, y el rally de los precios del petróleo explican en buena medida el auge de las bolsas y de otros activos de riesgo durante el último mes. Pero también la expectativa de que los banqueros centrales saldrían, una vez más, al rescate de los mercados. Desde el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón, los altos funcionarios prometían que pronto inyectarían más dinero fresco al sistema, y desde la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Janet Yellen y compañía retrocedían en sus expectativas de subidas de tasas. El discurso funcionó. Pero ahora hay que hacer realidad las promesas, y los banqueros sufrirán para cumplir con los anhelos de los inversionistas.

El primer que saldrá a la palestra y que será examinado por los inversionistas es Mario Draghi, presidente del BCE. Lo hará hoy, a temprana hora de México. Y es el que lo tiene más difícil por dos motivos.  Uno, porque es el comité donde más complicado es alcanzar consensos ante la resistencia de los ortodoxos economistas alemanes a seguir aplicando recetas de política monetaria que se salen de los mecanismos tradicionales, más cuando la economía alemana marcha bien (con la excepción de la inflación, que como en todos lados permanece demasiado baja). Eso ya hace muy complejo la toma de una decisión que contente a todos: si se quiere complacer al comité, incluyendo a los inflexibles e influyentes alemanes, se quedará corto con el mercado; y si se quiere ver muy agresivo, provocará la furia de los funcionarios germanos.

Y dos, porque realmente cuenta con escaso margen para estimular a la economía a través de la política monetaria. Por un lado, la tasa de referencia, la que se aplica sobre las operaciones de financiamiento, es prácticamente cero (+0.05%) y la de los depósitos ya es negativa (-0.3%). Por otro lado, el BCE compra títulos del sector público y privado por un monto mensual de 60,000 millones de euros, programa que se ejecutará hasta al menos marzo de 2017. ¿Qué más puede hacer?

Quizás dar un poco más de todo eso, tal y como lo contempla el consenso de analistas: que el BCE anuncie otro recorte  de 10 pbs en la tasa de depósitos para ubicarla en -0.4%, que se incremente un poco más el monto de su programa de compra de activos, y que se amplíe su período de vigencia. Lo malo es que, aun dando todo eso, el mercado puede reaccionar mal. En primer lugar, porque eso ya se lo espera, ya lo tiene descontado, y será difícil sorprenderlo con algo más, sobre todo si se topa con la resistencia alemana. En segundo lugar, porque cada vez se cuestiona más la efectividad de esas medidas para espolear la actividad económica, y se subrayan más sus costos y daños colaterales. Y en tercer lugar, porque no está claro que sea beneficioso para el mercado en sí, sobre todo para el sector financiero.

Así lo expresó un reciente estudio del Banco de Pagos  Internacionales (BIS por sus siglas en inglés). El estudio pone en entredicho la racionalidad de la estrategia. La cuestión es que mientras el banco central, al establecer tasas negativas, impone un castigo sobre los depósitos que los bancos comerciales mantienen en sus cuentas, estos tienen dificultades para trasladar ese costo a las cuentas de los ahorradores porque, en caso de hacerlo, sacarían su dinero del banco. Eso implica, directamente, una reducción de los márgenes de intermediación (la diferencia entre la tasa de los créditos que prestan y la de los depósitos a los que se fondean) y de los beneficios de los bancos. Ante esa situación, sólo caben tres opciones: uno, encarecer los préstamos para preservar los márgenes, tal y como ha sucedido en Suiza, un país cuyos bancos, al contar con tasas negativas, han elevado las tasas hipotecarias, detonando un efecto contrario al deseado sobre el crédito y el crecimiento; dos, imponer también tasas negativas sobre los ahorros de los clientes, con riesgo de que cierren sus cuentas; o tres, aceptar unos menores beneficios corporativos. Cualquier opción es mala y amenaza la viabilidad del negocio bancario, razón por la que la banca europea ha sido muy castigada en este inicio de año. Para intentar mitigar ese problema, el BCE podría discriminar entre los bancos comerciales, imponiendo un mayor castigo conforme mantienen más recursos aparcados en el banco central. Pero aun así, el impacto sobre la economía y los mercados es incierto.

En la misma tesitura se encuentra el Banco de Japón, que se reúne el lunes y martes de la semana que viene. Quiere hacer más cosas para impulsar el crecimiento y la inflación, pero ya no sabe cómo. Y luego de la experiencia de la reunión de finales de enero, y una vez que los mercados financieros se han estabilizado, quizás lo mejor sea estarse quieto. En aquella ocasión, en enero, quiso sorprender al mercado introduciendo, al igual que el BCE, tasas de interés negativas sobre los depósitos de los bancos comerciales (-0.1%). Pero lo que no se esperaban fue la reacción: el Nikkei de Tokio se desplomó en vez de recuperarse, y el yen se fortaleció en vez de debilitarse. De hecho, la divisa japonesa es la más poderosa del año con una apreciación del 6.8%. Para lo que sí sirvió fue para tumbar la tasa del bono de 10 años, que ha pasado de una tasa de 0.23% el 28 de enero a otra de -0.1.% el martes, lo que supone un mínimo histórico. La curva soberana de Japón muestra rendimientos negativos en todos los plazos que van de 3 meses a 10 años.

Y a continuación de Japón, tendremos a la Fed, que se reúne martes y miércoles. Su retórica se mueve en función de cómo se muevan los mercados. Luego de aumentar las tasas en diciembre del año pasado y sugerir cuatro aumentos de tasas a lo largo de este 2016, tuvo que mudar sus planes ante el descalabro de los mercados de inicio de año. Sin embargo, la situación se ha vuelto a enderezar: el S&P’s 500 ha reconquistado los 2,000 pts y las tensiones en el mercado de crédito se han atenuado, el empleo sigue creciendo a buen ritmo, el gasto de consumo permanece sólido y pese a la recesión del sector manufacturero, el sector servicios, que representa en torno al 90% del PIB de Estados Unidos, se continúa expandiendo a paso firme. Por tanto, la Fed vuelve a tener las puertas abiertas para una subida de tasas, y aunque no lo hará en marzo, avisará que lo puede hacer en el futuro cercano, algo que no sabemos cómo sentará a los mercados.

Por tanto, si los bancos centrales no dan más de lo que ya tienen descontados los mercados, podemos estar en una situación de “compra el rumor, vende la noticia”. Y para que este rally se sostenga y siga ganando altura, con el S&P’s 500 de nuevo en los 2,000 pts, precisa de sorpresas. Entonces, ¿lograrán los banqueros centrales impresionar a los mercados o los decepcionarán?

 

 

INFOGRAFÍA

Llegó la hora de los bancos centrales, que celebrarán reuniones clave en los próximos días. Para calmar a los mercados en medio de las turbulencias globales, hicieron promesas: el BCE y Japón, acuciados por las bajas tasas de inflación, podrían inyectar liquidez al sistema, y la Fed, con una economía más sólida y tasas de inflación más altas, retrasar otra subida de tasas que parecía programada para marzo…

Fuente: Bloomberg.

En la Eurozona, la inflación está medida por el Índice Harmonizado; en Japón, por el IPC, excluyendo la subyacente alimentos frescos y energía; en EU, por el deflactor del gasto de consumo.

…los mercados incorporaron esas expectativas. Sin embargo, ahora hay que cumplir con las promesas e intentar sorprender al mercado, o se puede dar una situación de “compra el rumor, vende la noticia”. El BCE lo tendrá complicado, dado que las tasas ya están por los suelos o en terreno negativo, y el mercado percibe que incidir en esa estrategia tiene más costes que beneficios…

Fuente: Banco Central Europeo

... en Japón también se ha hecho ya de todo y, sin embargo, no se logra estimular el crecimiento ni la inflación, pese a que la curva de rendimientos se encuentra sumergida, con tasas negativas entre los plazos de 3 meses a 10 años. Para colmo, tras la decisión de finales de enero de poner tasas negativas en los depósitos, el Nikkei se hundió y el yen se apreció, siendo la divisa más poderosa en este 2016….

 

Fuente: Bloomberg

… en Estados Unidos, la Fed se planteó echar atrás la estrategia de subir tasas este año. Sin embargo, los últimos acontecimientos vuelven a abrir la puerta a un escenario de alzas de tasas: el consumo sigue firme, la creación de empleo es fuerte, la inflación ha repuntado y tras el susto de inicio de años, Wall Street se ha recuperado y celebró su séptimo año de mercado “bull” cerca de sus récords.

 

Fuente: Bloomberg

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