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Cataluña vota por un mundo sutil, lejos de Mas y Rajoy

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Joan Manuel Serrat, cantando a un andaluz como Antonio Machado en ese caminante no hay camino, se hace camino al andar, decía que amaba los mundos sutiles. Sutileza es lo que ha faltado en las vociferaciones de Artur Mas y Mariano rajoy, y sutileza es por lo que el lúcido y audaz pueblo catalán ha votado.

Ingravidez fue lo que faltó a A Artur Mas, presidente del gobierno catalán, quien ahora puede caer arrastrado por su propio peso. Unas elecciones autonómicas las quiso convertir en un plebiscito: independencia de Cataluña, sí o no. Ese carácter plebiscitario restó importancia al contenido programático que presentaron los partidos, y el voto se polarizó en el tema secesionista. Sin embargo, su órdago fue un fracaso y Cataluña votó por una solución negociada con el gobierno central. Veamos los resultados.

1. La coalición Junts Pel Sí de Artur Mas, que incluye a su partido, Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) y Esquerra Republicana (ER), obtuvo sólo 62 escaños, muy lejos de los 68 que precisaba para la mayoría absoluta. Esa representación supuso una votación algo inferior al 40% del total del sufragio. Ese resultado, en verdad, está por debajo de lo que auguraban las encuestas y supone un severo retroceso  respecto a los 71 escaños que obtuvieron CDC y ER por separado en el 2012, lo que les permitió gobernar en coalición con mayoría absoluta. En aquel entonces, la suma de sus votos representaron el 47.8% del total.

2. Pero hay más: pese a que la participación alcanzó una cifra récord, y se hicieron escuchar en torno a 600,000 votantes más que en el 2012, Junts Pel Sí obtuvo el mismo número de votos que obtuvieron juntos CDC y ER en el 2012: en torno a 1.6 millones de votos. Por tanto, se puede decir que el discurso de Artur Mas y Orio Junqueras, el líder de ER, dista mucho de haber seducido a los catalanes.

 3. Ahora bien, cuando Artur Mas dice que ha ganado la mayoría absoluta en escaños lo dice sumando los curules que ha ganado otro partido independentista, la Candidatura d’Unitat Popular (CUP). Esa formación ganó 10 escaños comparado con 3 en el 2012, por lo que sumado a los 62 de Junts Pel Sí, alcanzan la mayoría absoluta en escaños con 72. El problema es que el CUP es una formación incompatible con el Junts Pel Sí, al ser radicales que están en contra del sistema económico y de la pertenencia a Europa. Su líder, Antonio Baños, ha declarado en varias ocasiones que no apoyaría la investidura de Artur Mas, quien ha ido en cuarto lugar en la lista de Junts Pel Sí. Complicado, por tanto, lo tiene el hoy risueño y triunfante Artur Mas, a quien el CUP le puede dar la espalda, así como sus actuales aliados de ER, que pueden ver una oportunidad para quitarle la presidencia si es que el CUP llegara a apoyar a Junts Pel Sí si se nombrar a otro candidato para la presidencia.  

4. Pero si bien el Junts Pel Sí y el CUP logran la mayoría absoluta por número de escaños, no lo logran por número de votos. Las dos formaciones independentistas lograron un total de 47.8% votos, el mismo porcentaje exacto que obtuvieron CDC y ER en el 2012. Por tanto, el porcentaje de independentista no ha ascendido respecto a las elecciones previas, sólo que  un poco más del 8% se ha desplazado al CUP este año.

5. Con el 47.8% de los votos, pensar en la ruptura unilateral es una completa majadería. La mayoría de los catalanes votaron en contra de la ruptura. Ni siquiera los independentistas obtuvieron el 50% más 1 de los votos para poder siquiera plantearlo, sin considerar que para tener cierto éxito se precisaría de una mayoría cualificada y no con una mayoría simple.

6. Pero la derrota de Mas fue aún más dolorosa si tenemos en cuenta que la mayoría de los catalanes que votaron en contra de la independencia lo hicieron por una andaluza, como el poeta Machado, por una gaditana de Jerez de la Frontera, cuna del flamenco que canta Miguel Poveda y bailó Carmen Amaya. De allí es Inés Arrimadas, la cabeza de lista del partido Ciudadanos. Su candidatura fue la segunda más votada, con el 17.9% de los votos, lo que le permitió obtener 25 escaños, casi triplicando los 9 escaños obtenidos en el 2012. Fue su candidatura la que aglutinó a buena parte de los votantes del PP y desencantados con su discurso radical, así como aquellos catalanes que salieron a votar en estas autonómicas para frenar al independentismo. En términos absolutos esta formación ganó casi 500,000 nuevos votantes. Será ella la principal fuerza de oposición y, en caso de no lograr el Junts Pel Sí un acuerdo con CUP, podría hasta tener alguna posibilidad de llegar a la presidencia autonómica.    

7. El Partido Socialista de Cataluña (PSC) logra evitar el descalabro. En número de votos se mantiene cerca del número alcanzado en el 2012, aunque en número de escaños haya perdido cuatro de ellos. En la misma situación se vio el partido de izquierdas Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), que en el 2015 se presentó en una coalición llamada Catalunya Sí que es Pot, integrada por Podemos y Equo. Aunque igualaron el número de votos absolutos alcanzados en el 2012, la mayor participación les hizo perder 2 escaños, obteniendo 11. En consecuencia, el centro izquierda, sumando a PSC y CatSíqueesPot, obtuvo 27 escaños frente a los 33 que obtuvieron en las elecciones previas.

8. Peor se vio el Partido Popular del presidente del gobierno Mariano Rajoy. La derecha tradicional sí perdió votos respecto al 2012, lo que se tradujo en una pérdida de 8 escaños, quedándose en 11.

Por tanto, el electorado castigó a Artur Mas y Mariano Rajoy, al independentismo, que quedó lejos de sus pretensiones, y al patriotismo ramplón del gobierno central. En medio ganó un partido conservador con un discurso de centro, neoliberal, favorable a un federalismo en España como podía haber pregonado el de CDC de hace unos años, que atrapó a la derecha tradicional de Cataluña, en tanto la izquierda no independentista y más afín a un nuevo pacto logró salvar los muebles.

Artur Mas todavía puede sufrir nuevos descalabros: no será fácil que se mantenga en la presidencia y, en caso de hacerlo, mejor le vendría reconocer el veredicto de las urnas en contra de la independencia, aceptar la pluralidad en la que podría gobernar y hacer un discurso más sutil e ingrávido, algo que también se debe escuchar desde La Moncloa, donde no sabemos si dentro de cuatro meses estará Mariano Rajoy, que lo que la gente quiere es convivir, poder trabajar en paz y hacer camino al andar.   

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