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¡Vuelve la tragedia Griega a la Eurozona!

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En 2011 era el rumor que se sembraba en todos los mercados, y que susurraba inquietantemente que una segunda crisis financiera podía ocurrir de momento a momento. Grecia (a la que se le unieron después el conjunto de los PIGS) estaba en trámites para abandonar el escudo de la moneda única. Invocando con ello un drama satírico sólo igualable con los escritos de las tragedias griegas en la época clásica.

La tragedia griega estaba en dos frentes. O se abandonaba el euro y con ello la comodidad de pertenecer al club de los países más prósperos de Europa Occidental; o se reproducía un ciclo de austeridad, pobreza y desempleo, para poder hacer el pago de los compromisos adquiridos manteniendo la moneda única.

La primera opción significaba regresar al Dracma, y no se sabía qué tipo de consecuencias podrían ocurrir, desde una depreciación inigualable, la pérdida del comercio internacional, el ascenso de la inflación rapante, la falta de créditos externos etc. Mientras que la segunda vía era mucho más clara. Significaba dejar de crecer, dejar de aspirar, y dejar de soñar; pero prometía que habría el apoyo europeo, y que con un poco de paciencia, Grecia recobraría sus antiguos palacios de Atenas.

En aquél año, la tragedia griega se solucionó con dos aristas. Primero, Grecia aceptó el proceso de austeridad que le imponía la Troika (Comisión Europea, más Fondo Monetario Internacional, más el Banco Central Europeo). Segundo. Mario Draghi espetó aquella famosísima frase de junio de 2012 (cuando la especulación de la salida de Grecia del euro estaba en su punto más álgido) de que haría “todo lo que tuviera que hacer” para defender el euro, y creo el Outright Monetary Transactions (OMT), destinado a defender la moneda única, cuya paradoja fue la de uno usar ni una sola moneda para salvar el propio euro.

Desde entonces, la eurozona parecía respirar lejos de los escritos de Esquilo, e incluso la moneda única comenzó a “sobre apreciarse”, tanto así, que Draghi y compañía han tenido que lidiar los pasados dos años con un sesgo “deflacionista”.

Pues bien, la tragedia Griega ha vuelto a nuestras vidas.

Grecia esta por entrar en un proceso de elecciones (el 25 de enero), donde está la amenaza de que el nuevo gobierno se deshaga de todas las políticas de austeridad, llame a una “quita” de deuda griega, y entonces abandone por fin el euro.

A esto se le suma, que durante el fin de semana, el semanario Der Spiegel, indicó que el gobierno alemán apoyaría la salida de Grecia del euro si el nuevo gobierno de Grecia (Syriza) propone una reestructuración de la deuda, y apuntó, que pese a toda duda, en esta ocasión, la eurozona estaba armada para combatir cualquier turbulencia que esto pudiese generar. Hasta ahora, el Gobierno alemán no ha ni desmentido ni confirmado esta información, y el mensaje transmitido a todos los rincones del mundo este día, es que, a los ojos de Angela Merkel, la salida de Grecia esta vez es bastante “manejable”

Al hilo ha venido esta mañana la Comisión Europea, que citando el tratado de Maastricht, párrafo tres, artículo 140, ha declarado que “La permanencia de Grecia en el euro es irrevocable”; al tiempo que los portavoces de Bruselas han sentenciado que “el euro está aquí para quedarse”.

Pero en el mercado, estos gritos de defensa no se han hecho escuchar y en lo que vamos de la jornada el euro se ha depreciado 1.94% desde el viernes, y hasta un 14.5% desde la lectura de mayo. Cotizando este día a su nivel mínimo desde el 2006.

Lo cierto es que no sólo Alemania ha insinuado que esta hasta la coronilla de los griegos y sus inminentes amenazas con destruir la moneda única. El presidente checo, Milos Zeman, se expreso también el día de ayer a favor de que Grecia abandonase el euro. Y por extravagante que parezca, la posición de Mariano Rajoy (presidente de España), tampoco está demasiado lejos de Berlín.

Francoin Hollande, presidente de Francia, declaró este día que los griegos “son libres de decidir soberanamente sobre su gobierno” pero apuntó también que el próximo Ejecutivo tendrá que “respetar los acuerdos adquiridos ante sus socios europeos por sus predecesores”.

En consecuencia, los líderes europeos, parecen estar cerrando filas para transmitir un único mensaje alrededor de los votantes griegos. “si votas por el equivocado, te quitaremos el euro”, y he ahí el renacimiento de la tragedia griega.

Ahora, Berlín y su camarada de amigos, intuyen que la salida de Grecia en esta ocasión es “manejable” porque Grecia representa sólo del 2% del PIB de la Unión Europea, y en esta ocasión, el peligro de contagio es mucho menor que en el 2011-2012. España, Portugal y otras economías, no presentan los  riesgos latentes de aquellos años. El OMT, aunque no se ha utilizado esta puesto sobre la mesa para protegerse de ataques especulativos.

Y en especial, una depreciación cambiaria, como la que estamos viviendo ahora, favorece  la postura del BCE por buscar mayores niveles de inflación para este año. Europa cree que la tragedia griega, no es una caja de pandora en este 2015.

Asimismo en Alemania está la aparición del partido euroescéptico “Alternativa por Alemania”, y las varias muestras de rechazo del centrismo de Merkel, están orillando a la canciller a mostrar mayor dureza, con las economías periféricas que buscan apoyar la cabeza en el lomo germano.

El ascenso de otros partidos de oposición, fuertemente anti europeístas en otros países como España; e Irlanda, motiva a pensar que las concesiones que puedan hacerse con Grecia este día, tendrán que extenderse en un futuro no muy lejano a otros países del sur, lo que también castiga la amabilidad con Atenas. Todo lo cual se une al coro para evitar otorgar mayores plazos a Grecia si el gobierno de Syriza gana las elecciones y solicita reestructurar la deuda.

A pesar de ello, aunque Grecia sólo hay alrededor de 11 millones de habitantes, y no pesa ni 3 gramos en el PIB de la eurozona, no hay que olvidar que la deuda de Grecia supera los 300 mil millones de euros. Alemania posee 65 mil millones de euros de esa deuda, y España otros 25 mil millones. Un nuevo default de Grecia, no es cosa fácil para convivir.

El rescate europeo tampoco puede ser una referencia exitosa a la cual aludir para conformar a los votantes griegos. El desempleo en Grecia del 2011 era del 18%, y ahora ronda el 25%; el PIB ha caído más de un 20%; y la deuda pública pasó de un 148% a un 175% del PIB. Syriza cree que lo verdaderamente “inmanejable” son estas cifras, mismas de las que advirtió en las elecciones del 2012, cuando rosando la victorias, agitó a toda Europa dentro de las urnas de Atenas.

 

Es una forma diferente de ver las cosas. La verdadera tragedia no está en abandonar el euro, sino en el tributo que se paga por permanecer con la moneda única.

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