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Alemania cambia su discurso. ¡No más Austeridad!

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Desde que comenzó la crisis europea en abril de 2010 (ante el estallido de la tragedia griega), han existido múltiples eventos para impedir la recuperación económica del viejo continente. Crisis fiscales, aumento del desempleo, inestabilidad financiera, estrangulamiento del crédito, deflación en el horizonte, atropello bancario, y un largo etcétera.

Y desde que en 2011, salió por la puerta trasera Jean-Claude Trichet  (antiguo director del BCE), la autoridad monetaria en cuestión, sacó al traste un arsenal de herramientas para expulsar la crisis de la moneda única de las fronteras del continente. Pero la principal fuerza de contrapeso a las políticas laxas para revertir las crisis han venido precisamente del flanco alemán, que cubiertos abajo sus trincheras, han espetado durante años una política de austeridad para toda Europa.  

Las políticas de estímulo monetario, han sido bloqueadas de raíz por el sentimiento germano, que ve dichos impulsos como una violación la constitución germánica, casi por principio biológico.

Para el gobierno alemán, la solución está en que todos los países de la eurozona tengan una disciplina fiscal como la estructura alemana, sin que la política monetaria medie en esta relación. Así que básicamente cualquier misiva que impida el ajuste de los balances, es vilipendiada por los germanos.

Parte de esta afrenta, estriba en que Alemania puede sortear la disciplina fiscal gracias al superávit comercial de su cuenta corriente, que a la fecha le pesa 14.4 puntos porcentuales en su PIB. Mientras que países como España o Grecia asumen déficits superiores al 1.5% dentro de este primer trimestre del año (según reporto el eurostat), pero que han llegado a tener una cuenta arriba del 15% en contraste. En este sentido, para que Europa pudiese ajustar su balance fiscal, sería necesario ajustar su balance comercial del mismo modo (problema al que se le alude como el déficit gemelo), y para que dicha situación se diese Alemania tendría que ceder su superávit comercial, a favor de que países como España y Grecia creciesen para sanear sus cuentas públicas.

Es el típico problema del siglo XX que dio a nacer al Banco Mundial y al FMI, donde Keynes ponía el acento sobre Breton Woods, se ha repetido a lo largo de toda europa. Ya que para equilibrar paulatinamente a las economías, hoy, como ayer, es necesario ajustar también a los excedentes comerciales del continente. Pero tal como entonces EEUU bloqueo esta premisa, con White a la cabeza, Alemania ha sacudido el frente para impedir que se tenga un re-equilibrio por completo.  

  Así que en esta historia, quien ha tenido que lidiar con ambos frentes no ha sido el FMI o el BM, sino el propio BCE, quien debe estimular la demanda doméstica de la eurozona, al tiempo que convence a los alemanes de ir aceptando el re-equilibrio. Pero como no ha sido posible, ha tenido que hacer uso de políticas alternas para incidir en la economía europea al tiempo de poder cumplir con el objetivo de inflación, y eludir al congreso alemán.

En este punto, el año pasado, cuando se dio a conocer el programa de estímulo monetario de Europa (el MEDE), las fuertes objeciones para el BCE vinieron directamente del Budesbank, pero que tras el argumento de aminorar las presiones en el mercado de bonos de las economías europeas, termino por ceder. De mantener ambos frentes (el excedente comercial, y el cinturón de disciplina fiscal/monetaria), habría terminado por tener una lucha similar a los dos frentes que abrió en la segunda guerra mundial, y  tal como antes, hubiese terminado por perder. En este caso el fracaso hubiese sido sobre el euro.

De esta forma, Alemania ha mantenido (aunque cada vez en menor ritmo dada la reducción de todo el comercio europeo), su superávit comercial, pero soltó la rienda del BCE para hacer y deshacer, mientras sujeto fuertemente de la política fiscal conservadora.

Sin embargo, el MEDE, no se ha utilizado nunca en ningún país de Europa desde su creación en julio de 2012. Y desde que las primas de riesgos de España, Italia, Grecia, Portugal, y demás países dejo de tener rebotes inquietantes, las tensiones financieras también se fueron difuminando. Cosa que ha mantenido tranquilos tanto al Budesbank como al BCE.

Pero, el lado negativo de esta balanza, ha sido que la economía europea sigue en el ocaso, apagándose conforme se dan a conocer las cifras del crédito, del desempleo, y del PIB. Y los germanos no han pregonado nada más que el avance de las reformas de austeridad para Europa. !la austeridad ha de salvarnos! dicen. pero no parece que ese barco vaya a flotar.

¿Por qué lo hacen?, bueno, como lo muestra la gráfica a continuación, ¿Qué otro país ha tenido bajas tasas de desempleo desde la “gran moderación”?. No hay sino Alemania.

   El estancamiento europeo término por favorecer in extremo los términos de intercambio de Alemania, y con ello su mercado laboral interno. Pero la perpetua crisis en la zona del euro, parece que por fin está socavando los pilares ortodoxos de dicha economía, y la depresión de la demanda en el continente, ha comenzado a menguar los pedidos de nuevas fábricas en Alemania, ha aminorado el clima de negocios, y finalmente ha repercutido en su tasa de crecimiento.

Es de sabios cambiar de opinión, dicen por ahi, y tal parece que el barco alemán va a cambiar de rumbo.

Hoy, en su revista Der Spiegel, los alemanes reportaron que una política de estímulo fiscal, podría estarse de hecho cocinando. Y que la postura tan ortodoxa, ha comenzado a cambiarse tras tantos embistes.

Una de las razones que promueven este cambio en la capital germana, según anotó Schäuble., actual ministro de finanzas, son las nuevas cifras de desempleo entre la gente joven en Europa, donde lucieron varios rostros de origen germano. “si no actuamos ahora, corremos el riesgo de perder toda una generación” sentenció.

Así que la locomotora alemana parece estar cambiando su dirección, aunque para ello tenga que deshacerse del vagón de “la austeridad”, al que le ha metido tanta leña.

Al respecto, el presupuesto alemán se ha consolidado con reformas estructurales dese 2010. Berlín hasta ahora ha promovido en esa figura la única forma de generar certidumbre y confianza entre los inversionistas, y pondera como el mejor insumo para el crecimiento un Balance bien ajustado.

Pero tras los desfaces de crecimiento que ha tenido Europa, esta postura esta encontrando su fin.

De hecho, mañana se espera que tanto Francia como Alemania den a conocer un  “nuevo tratado” para atacar la tasa de desempleo de la gente joven, que es ya una sub-crisis dentro de la crisis europea. “Es un mini plan Marshall”, han testiguado diferentes analistas, “que lo que busca es promover más que un Pacto por la Estabilidad, un Pacto por el crecimiento de Europa”.

¿Por qué el cambio?, porque en menos de cuatro meses Alemania enfrentará elecciones de su parlamento, y hay fuertes presiones partidarias por el sentimiento antieuropeo, y en desprecio por el sur de Europa. Y la Merkel, si en algo se ha esforzado es en darle vida al euro, y no planea dejar que todo el esfuerzo del año pasado se opaque tras estas elecciones, así que ha decidido adelantarse y relajar el discurso, a favor de que en las urnas haya un mejor convencimiento político. Y si para lograr esto, el camino es empezar a gastar más desde Berlín, es probable que la maquinita se empiece a prender.

Ha habido muchos falsos amaneceres en Europa desde que el fenómeno de la crisis resurgió en el orbe. Pero este puede ser otro momento para que se respire. Es más, muchos inversionistas están emocionados ahora con nada más y nada menos que Grecia.

 Como lo muestra la anterior gráfica, los costos para prestarle a Grecia han descendido radicalmente, y muchos inversionistas esperan que 2013 sea el último año de recesión para dicho país. 

Europa puede emprender un nuevo camino hacia la recuperación. De hecho, Goldman and Sachs revelo el pasado viernes los pronósticos que tiene para los piases de Europa.  Y no fue nada alentadores.

Y si checamos los últimos datos del PMI, podemos ver a una Francia decaída fuertemente, y una Alemania que crece a ritmos muy inferiores. Pero si nos concentramos en el resto de la eurozona, podemos ver una mejora en su tendencia. Muy escondida, muy por la esquina, pero presente al fin.

Ahora, esto no quiere decir que lo que se pueda esperar sean tasas de crecimiento del 4 o 5 por ciento para Europa en su conjunto, lejos estamos de poder ver eso. pero tener en la portería a una Alemania que quiere cambiar su imagen en Europa  y que esta dispuesta a jugar con mayor profundidad es una buena señal para el futuro del viejo continente

 

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