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Política Monetaria: La Fed y Banxico definen la estrategia para el resto del año

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Éste es el texto íntegro de nuestra colaboración publicada hoy en Excélsior, el cual puede leer también en la sección de "Economía a Detalle" que se publica en las páginas de Dinero de la edición impresa.

Varios acontecimiento importantes tuvieron lugar la semana pasada de cara a la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y de Banco de México (Banxico). Para empezar, se publicaron las minutas tanto de la última reunión de la Fed (14 de junio) como de Banxico (22 de junio). Pero además salieron a la luz los indicadores económicos con más relevancia e impacto en las decisiones de política monetaria de cada país: el dato de empleo de junio para el caso de la Fed, y la inflación de junio en lo que se refiere a Banxico.

La Fed parece tener la estrategia bastante clara. En un principio, su intención es seguir endureciendo gradualmente las condiciones monetarias. La secuencia sería la siguiente: en septiembre desvelarían su plan para empezar a comprimir su hoja de balance, cuyo tamaño actualmente ronda los 4.5 billones de dólares (en contraste con un monto inferior al billón de dólares antes de la crisis); y en diciembre volverían a anunciar un aumento en el objetivo de los fondos federales de otros 25 puntos base (pbs) para dejar su nivel en un rango de entre 1.25%-1.5%. Actualmente, los futuros de los fondos federales asignan una probabilidad a un incremento de tasas en diciembre de 55%.

Los datos económicos parecen consistentes con ese escenario. Es verdad que la inflación se ha venido desinflando en los últimos meses, pero la Fed parece confiada en que esa desaceleración en los precios será algo temporal y pronto retomará una senda alcista que la acercará de nuevo al objetivo de 2.0%. Esa confianza se sustenta en la relativa fortaleza del crecimiento en Estados Unidos y la expectativa de que la menor capacidad ociosa de la economía estadounidense desemboque en mayores aumentos salariales. En junio, la creación de empleo volvió a mostrar cifras muy poderosas: la nómina no agrícola se incrementó en 222,000 puestos de trabajo, muy por encima de lo esperado por el consenso (175,000). La cifra significó una sustancial mejora respecto al promedio observado en los tres meses previos (136,000 puestos de trabajo), el promedio mensual de este 2017 (180,000) o de todo el 2016 (187,000) y reveló que el mercado laboral sigue siendo bastante dinámico.

Tanto que los trabajadores que dejaron de buscar empleo desalentados por la escasez de oportunidades están regresando al mercado laboral. Ésa es la razón a la que recurre la Fed para explicar que las presiones salariales sean aún moderadas: en junio, la tasa de desempleo repuntó a 4.4% comparado con 4.3% en mayo. Pero sobre todo, las remuneraciones por hora apenas se incrementaron un 0.2% en junio, por debajo de lo previsto (0.3%) en tanto el dato de mayo se revisó a la baja de 0.2% a 0.1%. En consecuencia, la tasa anual de las remuneraciones se ubicó en junio en 2.5%, un aumento aún magro comparado con las tasas por encima de 3.0% antes de la Gran Recesión, o incluso de la tasa de 2.9% de finales de año.

Pero no sólo es la situación macroeconómica la que favorece seguir restringiendo las condiciones monetarias, sino también el propio comportamiento de los mercados financieros. Desde diciembre, la Fed ha incrementado los fondos federales en tres ocasiones, por un total de 75 pbs. Sin embargo, las tasas de interés de los bonos de largo plazo se han mantenido prácticamente sin cambios, el dólar se ha depreciado y Wall Street ha seguido trepando a nuevos récords. Por consiguiente, pese a los esfuerzos de la Fed por encarecer el costo del dinero, realmente las condiciones financieras se han tornado más laxas, más expansivas: el dinero barato sigue corriendo entre las manos y los riesgos de que se incurra en excesos, tanto económicos como financieros, que terminen provocando una nueva crisis no son desdeñables.

La Fed, por tanto, tiene bastante claro lo que debe hacer, y su presidenta, Janet Yellen, tratará de deletreárselo a los mercados la semana que viene durante su comparecencia semestral en el Congreso durante dos días (miércoles y jueves) para evitar que se detonen turbulencias financieras. Sin embargo, Banxico tiene más dudas. En su última reunión de política monetaria, incrementó la tasa de referencia en 25 pbs para ubicarla en 7.0%. Pero en el texto del comunicado mudó a un sesgo para la política monetaria mucho más neutral por tres motivos: uno, la expectativa de Banxico de que la tendencia al alza de la inflación está cerca de su techo e iniciará a final de este año y a lo largo de 2018 una tendencia descendente para converger de nuevo al objetivo de 3%; dos, la evidencia de que las expectativas de inflación de mediano y largo plazo se han logrado mantener ancladas, principal objetivo de Banxico con este ciclo de subida de tasas; y tres, el propio rezago con el que actúa la política monetaria en la economía y sus limitaciones para contener shocks de precios de carácter transitorio, por lo que seguir apretando las condiciones monetarias puede ser ineficiente para controlar la inflación y puede, por el contrario, terminar abocando a la economía a una recesión.

En efecto, Banxico ha realizado ya buena parte del trabajo. No hay que perder de vista que ha sido el banco central más agresivo del mundo subiendo las tasas de interés desde que empezó, al compás de la Fed, su ciclo de restricción monetaria en diciembre de 2015. De modo que hay espacio para, ahora sí, sentarse de brazos cruzados y esperar a que, en efecto, la tendencia de los precios se reconduce hacia el objetivo de Banxico. Esa posición de cierto confort quedó plasmado en el propio comunicado de política monetaria al afirmar que el actual nivel de tasas “es congruente con el proceso de convergencia eficiente de la inflación al objetivo de 3.0%”. Incluso uno de los miembros votó por mantener la tasa de interés sin cambios.

En las minutas publicadas la semana pasada, Banxico reforzó esa percepción de que está calibrando si con el trabajo monetario que ya se ha realizado es suficiente. Pero al mismo tiempo dejó claro que todavía es pronto para pensar que este ciclo de subidas de tasas ya haya concluido y en buena medida desechó, por prematuro, una bajada de tasas en el corto plazo, tal y como parece incorporar la curva de rendimientos. Con la inflación aún elevada, con riesgos de que se produzcan efectos de segunda ronda, con la posibilidad de que emerjan presiones inflacionarias provenientes de aumentos salariales, con la Fed inmersa en su ciclo de restricción monetaria, con las elecciones presidenciales asomando en el horizonte, con el peso expuesto a nuevos episodios de volatilidad, Banxico, dentro de ese mensaje de neutralidad, parece más proclive a la posibilidad de anunciar nuevos aumentos de tasas que potenciales recortes.

Afortunadamente, el viernes se publicaron los datos de inflación de junio y, por primera vez en mucho tiempo el reporte sorprendió con cifras un poco más bajas a las esperadas por el consenso. Aun así, la inflación general se aceleró de 6.16% en mayo a 6.31% en junio, y las presiones siguen siendo visibles sobre todo en el componente subyacente, donde se recogen los efectos de segundo orden tanto del “gasolinazo” como de la depreciación del peso mexicano de finales del año pasado e inicio de éste. Antes de la próxima decisión de política monetaria, que acontecerá el 10 de agosto, Agustín Carstens contará con los datos de inflación para todo el mes de julio.

INFOGRAFÍA

El empleo de EU para junio publicado el viernes mostró de nuevo un mayor dinamismo del mercado de trabajo. Se crearon 222 mil empleos, por encima del consenso (175 mil), del promedio observado en los tres meses previos (136 mil) o en todo el 2016 (187 mil), lo que consolida la estrategia de la Fed de seguir restringiendo las condiciones monetarias… 

Fuente: Oficina de Estadísticas Laborales

 

… esa estrategia, pese a la reciente desaceleración de la inflación, se ve reafirmada por el hecho de que pese a que la Fed ha aumentado las tasas de interés en tres ocasiones desde diciembre, el dólar se ha depreciado, las bolsas han seguido trepando a nuevos récords y las tasas de interés se han mantenido prácticamente sin cambios, ignorando los esfuerzos de Yellen… 

Fuente: Bloomberg y Reserva Federal EU

 

…con unas condiciones financieras más laxas pese a la subida de tasas de la Fed, se espera que en septiembre el banco central de EU anuncie sus planes para empezar a comprimir su hoja de balance, que actualmente es de 4.5 billones de dólares, y que suba de nuevo las tasas de interés en diciembre, dando a ese escenario, actualmente, una probabilidad del 55%...

Fuente: Bloomberg

 

…. en México, sin embargo, Banxico contempla la posibilidad de dar por concluido el actual ciclo de restricción monetaria, si bien parecen descartar una recorte de tasas tal y como anticipa la curva de rendimientos. La elevada inflación, los efectos de segunda ronda, los salarios, la Fed, la incertidumbre electoral, podría de hecho prologar el ciclo de subidas de tasas. 

Fuente: Inegi

 

 

 

 

 

 

 

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