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El galimatías del PIB de México. ¿Cuándo hablaremos todos de lo mismo?

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La lectura del PIB de México se ha convertido en una tarea confusa y alambicada. Tradicionalmente en México (y en casi todos los países en desarrollo), el PIB se ha interpretado a través de la tasa anual sobre su serie original, sin realizar ningún ajuste por estacionalidad. Así, el desempeño de la economía se medía por su tasa de crecimiento respecto al mismo trimestre del año previo: ése era el dato que estimaban los economistas, el que se analizaba y sobre el que se fijaban las metas de crecimiento. Había que tener, eso sí, algo de cuidado: por ejemplo, algunas veces la Semana Santa caía en marzo (primer trimestre del año) y otras en abril (segundo trimestre) por lo que la tasa de crecimiento se veía afectada por los días de asueto de la Pascua y sus implicaciones (cierre de fábricas y oficinas por un lado y mayor gasto de consumo por otro), lo que dificultaba la interpretación de los números y la identificación de su tendencia.

En un esfuerzo del Inegi por ser más riguroso y sutil, cada vez ha ido mejorando y dando una mayor importancia a las cifras ajustadas por estacionalidad. Dicha serie extirpa los efectos que tienen determinados eventos predecibles, estos que poseen características similares y que suceden durante una misma época del año como la Semana Santa, sobre la actividad económica.  Esa mejora es conveniente: la práctica internacional más recurrente, sobre todo en los países desarrollados, es publicar la tasa de crecimiento sobre el trimestre inmediatamente anterior sobre la serie ajustada estacionalmente. Al haber retirado esos factores estacionales, cualquier trimestre es comparable con el anterior.

Lo que sucede es que el Inegi, en un esfuerzo por adecuarse a las nuevas metodologías y al mismo tiempo preservar la información tal y como lo ha publicado tradicionalmente, ha convertido su comunicado en un galimatías. En esencia publica, actualmente, tres tasas de crecimiento del PIB: uno, la tasa sobre el trimestre inmediatamente anterior sobre la serie ajustada estacionalmente; dos, la tasa anual, esto es, respecto al mismo trimestre del año anterior, sobre la serie ajustada estacionalmente; y tres, la manera tradicional, es decir, la tasa anual sobre la serie original, sin ningún ajuste.  Muchas tasas y, cuidado, ¡ninguna de esas tres se puede comparar con la que se publica en Estados Unidos!. A éstas hay que sumar otras tasas que se pueden calcular sobre otro tipo de series  que también elabora el Inegi, como la serie corregida por efectos de calendario y la de tendencia-ciclo. 

Si bien toda esa información es útil para los analistas y académicos, está generando mucha confusión e información contradictoria entre el público en general. Así ha sucedido con el reporte del PIB oportuno para el tercer trimestre publicado el pasado lunes. ¿Qué reportó el Inegi?

Por un lado, publicó que la economía mexicana creció un 1.0%. Así visto, parece poco. ¿Acaso no estábamos creciendo por encima del 2.0% al año? Sin embargo, esa tasa de crecimiento no es anual, sino respecto al segundo trimestre sobre la serie ajustada estacionalmente. Visto así, el dato fue extraordinario. Esa tasa de 1.0% contrasta con otra de -0.2% en el segundo trimestre y es la más poderosa en tres años, desde el tercer trimestre de 2013. Por tanto, hemos pasado de tener una tasa negativa durante el segundo trimestre y estar cerca de una recesión económica (generalmente, una recesión se define como dos trimestre consecutivos de tasas negativas respecto al trimestre inmediatamente anterior sobre la serie ajustada estacionalmente) a crecer de manera explosiva. Si anualizamos esa tasa de 1%, es decir, si México creciera a ese ritmo durante los próximos tres trimestres, su economía se estaría expandiendo a una tasa de 4.1%. Esa tasa anualizada de 4.1%, por cierto, es la que se puede comparar con la tasa de 2.9% reportada para Estados Unidos en el tercer trimestre, que es la que utiliza como referencia la administración estadounidense para analizar el crecimiento económico. Pues bien, según ese indicador, la economía mexicana crece a tasas espectaculares y por encima de lo que lo hace Estados Unidos. ¿Dónde está la crisis?

Sin embargo, el problema de la serie desestacionalizada es que es muy volátil, más aún en los países emergentes. Sí, en términos anualizados el PIB de México se expandió un fabuloso 4.1% en el tercer trimestre. Pero se contrajo un 0.7% en el segundo y creció un 2.0% en el primero. El saldo acumulado de enero a septiembre es una tasa de crecimiento de cerca de 1.8%, una sustancial desaceleración respecto a la tasa de 2.5% en el mismo período de 2015. Por tanto, la economía mexicana parece, en efecto, que está perdiendo fuelle.

Eso es más consistente con la segunda tasa que utiliza el Inegi: la tasa anual sobre la serie ajustada estacionalmente. Según ese indicador, la economía creció un 1.9% en el tercer trimestre. Esa tasa supone una ligera mejora respecto a la observada en el segundo trimestre (1.5%). Sin embargo, denota la desaceleración que ha sufrido la economía mexicana en los dos últimos trimestres. Desde el segundo trimestre de 2014 hasta el primero de este año, México creció a tasas superiores al 2.0%. Sin embargo, se frenó de manera abrupta en el segundo trimestre  de 2016 (1.5%) y ha mejorado un poco en el tercero (1.9%). Por tanto, bajo este criterio, la economía está perdiendo auge pero mejoró ligeramente en el tercer trimestre.  

La tercera medición, la tradicional, ésa que mide la tasa de crecimiento respecto al tercer trimestre del año pasado sobre su serie original, cuenta una historia distinta. México, hasta el segundo trimestre, habría logrado preservar una tasa de crecimiento cercana al 2.5%. Y pese a lo que dicen los dos indicadores previos, es en este tercer trimestre cuando sufrió su peor bache: la economía se desaceleró a un 2.0% comparado con un 2.5% en el segundo trimestre. Esa tasa de 2.0% es la más baja desde el segundo trimestre de 2014.

Por tanto, según el parámetro que se escoja, hay tres historias distintas sobre el estado de la economía mexicana. Y todos y ninguno llevan la razón. Según la primera, la economía en el tercer trimestre ahuyentó la recesión, se recuperó y entró en una senda de crecimiento explosiva; la segunda nos cuenta que la economía ha sufrido una desaceleración, pero que afortunadamente el tercer trimestre mejoró respecto al segundo. La tercera, contradiciendo a las dos anteriores, nos revela que ha sido justamente en este tercer trimestre cuando la economía ha sufrido el peor deterioro de los últimos años.

Tanto enjambre de datos, por tanto, genera confusión entre el público en general. Los medios de comunicación pueden hacer uso de cada una de esas tasas y poner énfasis en una u otra, mandando mensajes confusos y contradictorios a la ciudadanía. Al mismo tiempo, las autoridades se pueden ver tentados a usar una u otra cifra según sus intereses, y destacar la que más y mejor luce, pero a costa de perder seriedad y congruencia en su discurso.

Por tanto, para dar coherencia y claridad a las cifras del PIB, para uniformar el análisis y la interpretación, sería conveniente que el Inegi, en conjunto con el gobierno, determinara qué serie y tasa del PIB es la que va a utilizar como referente y cuál es la que usará para sus proyecciones y metas de crecimiento. Sólo así todos hablaremos el mismo idioma, algo elemental para poder entendernos.

INFOGRAFÍA

El Inegi, en su reporte del PIB, publica ahora tal enjambre de datos que más que aportar claridad y coherencia a la información está generando confusión y contradicción. El boletín manejó que la economía habría crecido un 1.0% trimestral ajustado estacionalmente, cuya tasa anualizada sería un 4.1%; un 1.9% anual en su serie ajustada por estacionalidad, o un 2.0% anual sin ajuste estacional…


Fuente: Inegi

… cada una de esas tasas da una historia distinta del PIB. El 1.0% trimestral en su serie ajustada estacionalmente es la tasa más alta desde el III-12 y, anualizada, significa una tasa explosiva de 4.1%, lo que contrasta con una tasa negativa de -0.7% en el trimestre previo. Esa tasa supera al 2.9% de EU y de hecho lo lleva haciendo desde el II-15, con la excepción del trimestre anterior…

 

Fuente: Llamadinero.com con datos de Inegi y Oficina de Análisis Económico de EU (BEA)

… frente a esa percepción de extrema vitalidad de la economía mexicana, la tasa anual ajustada por estacionalidad muestra otro cuadro diferente: la economía se ha enfriado durante los dos últimos trimestre al crecer a tasas inferiores al 2%,  algo que no sucedía desde el I-14. Lo único bueno es que el tercer trimestre, con una tasa de 1.9%, significó una recuperación respecto al segundo (+1.5%)…


Fuente: Inegi

.. finalmente, la tasa anual medida por su serie original, sin ajuste estacional, contradice la percepción de que la economía se recuperó en el tercer trimestre. Por el contrario, su tasa, de 2.0%, significó una sustancial desaceleración respecto al segundo trimestre (2.5%). De hecho, es la tasa más débil desde el II-14. ¿Cuál de todas esas tasas lleva la razón? ¿En cuál deberíamos fijarnos?


 

Fuente: Inegi

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