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Carstens y Videgaray aparecen juntos otra vez. ¿Qué ha cambiado respecto a febrero?

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Éste es la colaboración íntegra que se publica hoy en el diario Excélsior, la cual puede leer también en las páginas de Dinero de la edición impresa de dicho diario, o en este link en su edición digital. 

De nuevo el gobernador de Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, y el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Luis Videgaray, se sentaron juntos ante los medios. Sin embargo, las circunstancias que les llevaron a esa comparecencia eran muy distintas de las que acontecieron el 17 de febrero en Palacio Nacional, cuando en un escenario de oficialidad y gesto atribulado anunciaron una subida extemporánea de 50 pbs en la tasa de referencia, un recorte en el gasto público de 132,300 millones de pesos (mdp) y un cambio en la estrategia de intervención en el mercado cambiario.

No, el escenario ahora era muy distinto. Se enmarcaba en la Reunión Nacional de Consejeros de BBVA Bancomer y se transpiraba tranquilidad. A la placidez de ese momento contribuía las alabanzas vertidas por el presidente de BBVA, Francisco González, a la gestión económica de las autoridades mexicanas, a sus reformas, a la estabilidad de la economía del país y a la expectativa de que en el futuro crezca por encima del 3.5%.

Pero más allá de los halagos, hay datos duros, objetivos, para que se sintieran mucho más desahogados que hace tres meses, y que reconocen tanto el propio mercado como los analistas. El primero y más inmediato es Estados Unidos. Apenas el viernes, antes de conocerse el dato de empleo de mayo, el mercado contemplaba seriamente la posibilidad de una subida de tasas en la reunión del 15 de junio. Esa posibilidad explica en buena medida la presión a la baja sobre el peso durante todo el mes de mayo, lo que tenía a Banxico sin duda turbado.  

Pero el lunes, Carstens tenía razones para estar relajado: el dato de empleo, inesperadamente, fue calamitoso, y prácticamente extinguió la probabilidad de un alza de tasas este mes en Estados Unidos. Eso se dejó sentir rápidamente en los mercados emergentes, sobre todo en sus divisas, beneficiándose también el peso mexicano. Para que no cupiera duda alguna, la presidenta de la Fed, Janet Yellen, dio a entender ese mismo lunes que con ese decepcionante indicador no podían asumir el riesgo de incrementar las tasas de interés no fuera a ser que, en vez de una anomalía, se tratara de una nueva tendencia en el mercado de trabajo que estuviera manifestando riesgos de recesión en Estados Unidos.

La cautela de la Fed y la consiguiente apreciación del peso han dado un importante alivio a Banxico al restar presiones para un aumento de tasas de interés en México. El peso, si logra estabilizarse en torno a los 18 pesos por dólar, es un nivel atractivo para el país: no ha generado presiones inflacionarias preocupantes; ha reportado importantes beneficios para los receptores de remesas, para las finanzas públicas y para el propio Banxico a través de sus remanentes; y está contribuyendo a la competitividad de las exportaciones mexicanas en un momento de debilidad en la industria estadounidense, su principal cliente. En el lado contrario, su principal inconveniente ha sido que ha puesto en un brete a las compañías mexicanas que se endeudaron en dólares aprovechando su bajo costo de financiamiento.  

Lo bueno es que la tendencia de apreciación del dólar puede prolongarse hasta situarse por debajo de los 18 pesos y llevarlo cerca de los 17.50 pesos. En primer lugar, porque si la Fed aún percibe signos de vulnerabilidad de la economía estadounidense en julio, podría volver a postergar un alza de tasas a finales de dicho mes. Y en fechas posteriores, con las elecciones presidenciales encima, será más complicado que la Fed pueda disparar un alza de tasas por los riesgos de que enturbie el proceso electoral. En consecuencia, las opciones de que la Fed incremente las tasas este año empiezan a achicarse a la última reunión del año de diciembre, lo que puede alentar de nuevo el regreso  de los capitales a los mercados emergentes en un contexto de menor aversión al riesgo. En segundo lugar, resulta extraño que pese al impresionante rebote del precio del crudo, el peso mexicano no se haya beneficiado tanto como cabría esperar. La mezcla mexicana cotiza de nuevo por encima de los 40 dólares (en enero tocó un mínimo del año de 18.90 dólares) lo que implicará una mayor afluencia de dólares en la economía y contribuirá a contener el desequilibrio comercial.

De materializarse este escenario, la posibilidad de que Banxico pueda aguantar sin mover las tasas de interés en lo que resta de año no empieza a resultar descabellado. Si acaso, y al igual que la Fed, podría elevarlas hacia finales de año en otros 25 pbs para terminar el 2016 en 4%. Ese pronóstico contrasta con las expectativas del mercado: la última encuesta de Banamex estima un alza de tasas en agosto para terminar el año en 4.25%.

Videgaray también tiene motivos para respirar tranquilo: el petróleo ha rebotado con fuerza y ayer el barril de WTI cotizaba por encima de los 51 dólares, algo que no sucedía desde julio del año pasado. Eso significará una mejora sustancial en los ingresos petroleros y coloca al país en una mejor posición para negociar una buena cobertura para el 2017, algo impensable hace tres meses. Además, los fabulosos remanentes de Banxico le han proporcionado un importante colchón: de enero a abril, las cuentas públicas presentan un superávit de 177,100 mdp comparado con un déficit de 116,300 mdp en el mismo período del año pasado.

Pero aun así, quiso reafirmar su discurso de disciplina fiscal. Y lo hizo de tres maneras: uno, garantizando a la iniciativa privada su demanda de realizar recortes adicionales en el gasto público, algo que ya está incorporado en los pre-criterios para el presupuesto de 2017 publicados en abril. El gobierno contempla, tras los 132,300 mdp recortados en el 2016, un ajuste adicional de 175,100 mdp en el 2017. Dos, asegurando que el año que viene se regresará al equilibrio presupuestario. Y tres, que el balance primario, esto es, excluyendo el pago de intereses, volverá a ser superavitario en el 2017, algo que no sucedía desde el 2008.  

Otro motivo de satisfacción es que los riesgos de recesión global que aterrorizaban al mundo al inicio del año se han desvanecido. En medio de las turbulencias, la economía mexicana ha exhibido un buen músculo: durante el primer trimestre la economía se expandió un 2.6% pese a un efecto calendario adverso derivado de la fortaleza del consumo interno, lo que ha llevado a los analistas a revisar su pronóstico de crecimiento al alza para el 2016. En la encuesta de Banamex, el pronóstico se elevó de 2.3% a 2.4%.  

Finalmente, la volatilidad financiera se ha aplacado y el mercado respira cierto optimismo. El S&P’s 500 acaricia un nuevo récord histórico, y en lo que se refiere a México, la bolsa mexicana es la que está más cerca, en todo el mundo, de situarse en un nuevo récord, a apenas un 0.1% en pesos (en dólares está aún un 27% por debajo). El seguro contra el riesgo de impago (CDS por sus siglas en inglés) cotizaba ayer en torno a 155 puntos base (pbs) en contraste con los 232 pbs de febrero, mientras que el de Pemex se negociaba en 320 pbs frente a un máximo del año de 471 pbs. El peso mexicano, en los dos últimos días, se ha apreciado un 2.9% y sólo lo supera el real brasileño (+3.1%). Las palmaditas de BBVA a Carstens y Videgaray estaban justificadas.

 INFOGRAFÍA

En nada se pareció la presencia de Carstens y Videgaray el lunes pasado en el BBVA-Bancomer con la que protagonizaron tres meses y medio antes en Palacio Nacional, cuando anunciaron una batería de medidas para restaurar la credibilidad de la economía mexicana. El peso, durante los dos últimos días, se ha apreciado un 2.9% y ha restado presión para un alza de tasas en la reunión de junio…

 

 

Fuente: Bloomberg

…además, la tendencia de apreciación del peso se puede prolongar. La Fed puede posponer una subida de tasas hasta final de año ante los recientes datos económicos y con el objeto de no enturbiar la campaña presidencial, en tanto el petróleo ha rebotado con fuerza y debe fortalecer a la divisa mexicana, por lo que no nos sorprendería que el peso regresara hacia los 17.5 pesos por dólar… 

 

 

Fuente: Bloomberg

… de ser así, a Banxico se le abriría espacio para no tener que elevar las tasas de interés en los próximos meses, por lo que un escenario de tasas estables de aquí en adelante no es  descabellado. Nuestra expectativa es que Banxico incremente las tasas de referencia hasta diciembre para acabar el año en 4%. El consenso del mercado prevé que el año termine en 4.25%. 

 

Fuente: Encuesta Banamex

… además del peso, el buen ritmo de crecimiento de la economía mexicana y la estabilidad financiera global otorga cierta tranquilidad de cara a la segunda mitad del año. El riesgo país de México y de Pemex, medido por los CDS, se han apaciguado respecto a sus peores niveles de inicios de año. El S&P’s 500 acaricia su récord al igual que la bolsa mexicana medida en pesos, aunque en dólares está aún un 27% por debajo.

 

 

 

Fuente: Bloomberg

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