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Un ligero repaso a dos años de fracaso económico en México

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Se acaba este curso de 2014 y, de este modo, el segundo año de la administración del presidente Enrique Peña Nieto. Las cosas, desde luego, no están saliendo como ellos prometieron y quisieran. Entre algún error cometido y la mala suerte, la economía mexicana no termina de despegar. Para el primer año de la administración el gobierno pronosticó inicialmente una expansión de 4.0%, pero la economíaapenas creció un 1.4%. Para este segundo año, la estimación original de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) fue de 3.9%, cifra que posteriormente fue revisada a 2.7% y finalmente, en noviembre, se situó en un rango de entre 2.1% y 2.6%. El reciente consenso de analistas prevéque la expansión de la economía apenas sea de 2.2%, en la parte baja del rango de la SHCP.El pronóstico que establecimos nosotros allá a mediados de agosto en estas mismas páginas fue de 2.3%, y aún lo conservamos.

De ser así, el crecimiento económico durante los dos primeros años de Peña Nieto en Los Pinos resultaría en torno a un magro 1.8%, lejano a las tasas de 5.0% que prometieron para esta administración. Además, la economía global anda enrarecida. A México, al menos, le queda la bendición de ser vecino de Estados Unidos, la única economía del mundo que da la cara, que crece con brío y dinamismo. Ese privilegio, que posiciona a México como el tercer mayor exportador de productos aEstados Unidos después de China y Canadá, le ha permitido impulsar sus ventas al exterior a niveles récord y contrarrestar la debilidad del consumo y la inversión interna. Pero el resto del mundo anda alicaído, con Japón en recesión, Europa estancado, China entrando en una pronunciada fase de enfriamiento y el resto de los mercados emergentes atravesando problemas por el derrumbe de las materias primas como el petróleo o el cobre.

En ese estado de vulnerabilidad global existe además la amenaza de que la Reserva Federal de Estados Unidos comience a subir tasas el año que viene, lo que podría complicar aún más el panorama económico mundial. En efecto, cualquier atisbo de que la Fed pueda empezar a elevar las tasas de interés provoca etapas de fuerte inestabilidad financiera, y ya los mercados mundiales han vivido varios episodios de este tipo. Algunos economistas, como el afamado NourielRoubini, apodado el “Dr. Catástrofe” por predecir con bastante exactitud la hecatombe de la anterior crisis, advierte que durante estos años de masiva liquidez se ha conformado “la madre de todas las burbujas” y vaticina que todo podría estallar en el año 2016 y desencadenar una crisis aún peor que la acontecida entre 2008 y 2009. Nosotros también hemos apuntado a esa posibilidad, y el año de 2016 es buen candidato a que suceda lo peor por tres motivos: primero, el ciclo de subida de tasas en Estados Unidos, con el consiguiente encarecimiento del precio del dinero, puede haber alcanzado ya un punto en el que pueda hacer tambalear a los mercados financieros; dos, el ciclo de expansión económica puede haber alcanzado su punto de madurez con el riesgo de que la economía entre de nuevo en recesión; y tres, como le sucedió a George W. Bush, la crisis les puede alcanzar en medio de las elecciones presidenciales.

Por tanto, si estos dos primeros años de Peña Nieto no fueron buenos, la mala suerte se puede cebar durante la segunda mitad del sexenio ante los riesgos de una nueva recesión global y terminar por desbaratar los ambiciosos objetivos que se proyectaron para marcar el el regreso del PRI a Los Pinos. En un esfuerzo por entender lo que ha pasado, enumeramos algunos acontecimientos que han marcado el devenir económico desde que llegó Peña Nieto al poder.

1. Pretender aprobar todas las reformas de un tirón. El “Pacto por México” fue un gran logro político de Enrique Peña Nieto. Se consiguió alinear a las principales fuerzas políticas del país para acometer las necesarias reformas estructurales que permitieran modernizar al país y colocarlo como una referencia mundial. Peña Nieto quiso transformar al país de un solo golpe, y quizás políticamente era lo correcto: quiso aprovechar la popularidad y liderazgo con el que llegó a Los Pinos para aglutinar a la oposición y lograr un consenso. Sin embargo, en términos económicos quizás no fue la mejor opción. Al pretender sacar todas las reformas de manera simultánea generó mucha incertidumbre y cierta parálisis económica, sobre todo en sectores clave como el de telecomunicaciones y energía. Más conveniente habría sido priorizar y espaciar la aprobación de las reformas.

2. El problema de la construcción.El modelo viviendero del panismo fue un completo fracaso: la construcción de viviendas horizontales en los suburbios de las ciudades, donde no se contaba con la infraestructura adecuada, condujo al abandono de las unidades habitacionales. Las constructoras que apostaron por ese modelo, inducidos y apoyados por el gobierno, empezaron a atravesar problemas. La nueva administración, acertadamente, se decantó por cambiar de modelo de vivienda. Sin embargo, no planteó ningún esquema de transición que permitiera la supervivencia de las desarrolladoras de casas, lo que les condujo a la quiebra y una grave recesión del sector. La construcción, clave para el desarrollo y crecimiento de un país, ha sido una de las grandes torturas para la economía en lo que llevamos de sexenio y apenas en los últimos meses ha empezado a recuperarse favorecido por una base de comparación muy baja.   

3. Reforma Fiscal.El gobierno de Peña Nieto anunció una Reforma Fiscal y una política hacendaria que en esencia contenía tres propósitos: uno, atenuar la dependencia petrolera de los ingresos públicos; dos, hacer al sistema fiscal mexicano más progresivo; y tres, ampliar el déficit presupuestario con el fin de conducir una política fiscal más expansiva que reactivara la economía. A toro pasado, hubo algunos aciertos y otros errores. Entre los aciertos, la Reforma Fiscal se anunció, providencialmente, el año que más se necesitaba, antes justo de la debacle de los precios del petróleo, lo que contribuyó a fortalecer las finanzas públicas en el momento más delicado. Aun así, nos tememos que pronto tendrá que acometer un plan de austeridad. No hay expectativas de que los precios del petróleo vayan a rebotar, y la Reforma Fiscal será insuficiente para compensar la pérdida de los ingresos petroleros. El año 2015 se logrará medio salvar por las coberturas petroleras, pero para el año 2016 el gobierno tendrá que volver a subir impuestos, recortar el gasto público o recurrir a un mayor déficit público.

Por otro lado, la Reforma Fiscal mermó la capacidad de gasto de las familias al inicio del año, lo que provocó un debilitamiento de la demanda interna, otro factor que explica el pobre desempeño de la economía mexicana.

4. La inversión pública.  El gobierno incurrió en una cierta contradicción: por un lado, quiso aplicar una política fiscal de corte keynesiano, ampliando el déficit, para ayudar a la recuperación; y por otro, subió impuestos, restringiendo el consumo privado. La lógica era que el exceso de recaudación se inyectaría a la economía a través de la inversión pública. La realidad es que los proyectos de infraestructura gubernamental no han sido, hasta la fecha, el detonante que se esperaba para el crecimiento.

5. La pesadilla petrolera. Para colmo, la mala suerte hizo que los precios del petróleo se derrumbaran al tiempo que se brindaba por la apertura del sector energético, lo que puede llevar al traste las expectativas de grandes torrentes de inversión extranjera entrando en México. 

6. Violencia e inseguridad. La puntilla a los esfuerzos de reactivación de la economía la propinó los recientes acontecimientos de violencia en México, que han venido a minar la “Marca México” que el gobierno estaba construyendo en torno a las reformas estructurales.

INFOGRAFÍA

La economía estadounidense es la que confiere, ahora mismo, el semblante más risueño a la economía mexicana a través de las exportaciones. Buena muestra es el auge de las ventas de autos fabricados en México al extranjero…


Fuente: Bloomberg

… frente al auge de las exportaciones, la recuperación del consumo y la inversión interna ha sido muy lenta. La construcción, que es clave para detonar un desarrollo más rápido de la economía ha permanecido deprimida por el cambio de modelo viviendero y el frustrante comportamiento de la inversión pública…


Fuente: Inegi

… si bien la reforma fiscal deprimió el consumo, fue providencial al anticiparse a la caída del precio del petróleo, lo que ha permitido que los ingresos tributarios  más que compensaran el declive de los petroleros…


Fuente: Inegi

… las cosas no le están saliendo al gobierno de Peña Nieto como desearían. Lo malo es que los ciclos tienen una duración. En Estados Unidos, en promedio, los ciclos expansivos duran en torno a 5 años y el transcurso de éste ya sobrepasa ese período. El riesgo sigue siendo que hacia el 2016 pueda surgir otra crisis global.


 
Fuente: Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER)

 

 

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