Lunes, Agosto 19, 2019
Text Size

Buscador

Síguenos en Google + y encuentra todas nuestras gráficas en la galería

¡Cuidado, Videgaray, el sexenio se te puede escapar!

Ratio:  / 0
MaloBueno 

Tuvimos la fortuna que desde "Dinero Llama Dinero" escribimos la portada de la revista Forbes de la edición de junio/julio. En ese reportaje, titulado "El tiempo apremia", José Miguel Moreno sostiene que el presidente Enrique Peña Nieto puede estar perdiendo los mejores años de crecimiento para el país. Debido al aluvión de reformas que anunció, su impacto y la parálisis que ha creado en determinados sectores de la economía, así como el desmantelamiento del sector de construcción, que apenas empieza a revivir, el PIB pasó de expandirse un 3.9% en el 2012 a un mero 1.1% en el 2013. Para este 2014, con un poco de optimismo, la SHCP prevé un crecimiento de 2.7% (después de revisarlo de un pronóstico original de 3.9%). En todo caso, está lejos del crecimiento de 5% que nos han venido prometiendo.

Ayer, por fin, el Congreso concluyó la aprobación de la reforma energética y con ella, las principales reformas estructurales ya han sido aprobadas. La energética se espera que sea promulgada por Enrique Peña Nieto la próxima semana. Según esto, el país ya tiene las bases para modernizar a la economía y conducir su crecimiento al anhelado 5%. Así lo pronosticó hoy el gobernador de Banco de México, Agustín Carstens, quien prevé que al final del sexenio de Pena Nieto, allá por el 2018, la economía crezca ese 5%. 

Ahora bien, a Zedillo le tocó la devaluación del peso; al sexenio de Fox le tocó la burbuja del Nasdaq; y al de Calderón la crisis de las hipotecas "subprime" y la Gran Recesión. Los ciclos tienen una duración de 5-7 años. Los riesgos de una nueva crisis conforme se empiezan a retirar los estímulos monetarios son notables, más en un contexto en el que los mercados pueden estar excesivamente inflados, y a donde hay que añadir potenciales peligros geopolíticos (Ucrania, Irak, Israle-Palestina; Siria, China) que pueden hacer descarrilar a la recuperación y provocar nuevos estallidos financieros. ¿Le estallará a Peña Nieto otra crisis global antes de que acabe el sexenio? El sexenio, en cuanto a crecimiento, no empezó bien. ¿Cómo acabará? 

No sabemos, pero como decimos al final del artículo, "a este sexenio todavía le faltan cuatro años, mucho tiempo, quizás demasiado. Más de uno en la SHCP y en Los Pinos estará rezando para que la economía mundial aguante, o las cuentas que presentarán al final de 2018 podrían ser bastante menos deslumbrantes de lo que prometieron". 

A continuación, el texto completo que se entregó a la revista Forbes. 

Al flamante Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, se le puede escapar el sexenio en lo que a crecimiento económico se refiere. Allí, en su oficina, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se empieza a sentir la presión, y sin duda fue el que más celebró la reciente e inesperada reducción de tasas por parte de Banxico. En su cuenta de Twitter, alabó la decisión por “acertada y oportuna” dado que contribuirá a acelerar el crecimiento económico, ese que tanto necesita México cuanto antes. 

 El PRI regresó a Los Pinos con la promesa, debajo del brazo, de traer de nuevo el crecimiento. El diagnóstico lo tenían claro, así como la prescripción. Sin embargo, pese a que las condiciones económicas globales fueron benignas, pese a que las expectativas creadas fueron altas, México rompió la trayectoria de auge que traía de los tres años previos y está creciendo, en este nuevo sexenio priísta, por debajo de las estimaciones de la propia SHCP.

El problema de México, según lo formula Videgaray, es que la productividad ha permanecido deprimida durante los últimos treinta años, y para reactivar la economía, para acelerar su crecimiento y acercarlo al de los países emergentes de éxito, había que acometer unas reformas estructurales que modernizaran e hicieran más competitivo al país.

 El Pacto por México fue el mecanismo para lograrlo: en esencia, una reforma laboral, educativa, financiera,fiscal, de telecomunicaciones, y energética que transformaran a la economía, que liberalizaran al mercado de trabajo, que mejoraran el nivel de enseñanza, que estimulara el crédito, que fortalecieran las finanzas públicas, que rompieran con las preponderancias en dos sectores clave como la telefonía y televisión, y que permitieran la inversión privada en el sector petrolero para ponerlo a la vanguardia.

Si se hacía todo eso y si se hacía bien, y gracias al acuerdo nacional que se logró con las fuerzas políticas de oposición, el PAN y el PRD, para sacar adelante las reformas, el crecimiento potencial de México podría elevarse de tasas cercanas al 3.5% a otras bastante superiores, del 5%. Sin embargo, los dos primeros años están resultadoalgo descorazonadores.

Inesperadamente, la economía mexicana entró en el 2013 en un bache monumental. Pasó de crecer a una tasa de 3.9% en el 2012, lo que lo situaba como una de las economías más dinámicas del planeta, sólo por detrás de las dos grandes potencias emergentes, China (7.7%), y la India (4.7%);a otra de sólo 1.1% en el 2013, un crecimiento tan magro que sólo superaba a las alicaídas economías de la eurozona, muchas de ellas aún en recesión.

El 2014 tampoco empezó muy boyante. En el primer trimestre, la economía volvió a defraudar: su crecimiento apenas fue del 1.8%, lo que forzó a la SHCP a recortar su pronóstico de crecimiento para todo el año en un 30%, de 3.9% a sólo un 2.7%. Dos días antes, Banco de México (Banxico) había hecho lo propio, al reducirlo de un rango de entre 3.0% y 4.0%, a otro más moderado de 2.3% y 3.3%, lo que deja su estimación central en 2.8%. ¿Qué es lo que pasó?

Para Raúl Feliz, investigador del CIDE, el Pacto por México fue un error para la economía: “sacar todas las reformas de golpe impactó de manera negativa el crecimiento. No todas ellas eran necesarias ni urgentes. La prioritaria era la energética y, a partir de ahí, conociendo los recursos que generaría, se podrían haber planteado el resto de las reformas con más tiempo”.

Si se cumpliera el pronóstico de la SHCP de 2.7% para el 2014, la economía mexicana se habría expandido un 1.9% durante los dos primeros años del gobierno de Enrique Peña Nieto. Aunque esa cifra no se ve mal si se compara con las tasas de crecimiento de los dos primeros años de los recientes sexenios, la tasa no deja de ser mediocre. Más si se tiene en cuenta que las condiciones, dentro de la debilidad económica global, han sido favorables.

Al menos no se han producido shocks adversos que hicieran tambalear a la economía. Sí los sufrió Ernesto Zedillo, cuya economía apenas creció un 0.1% en sus dos primeros años del sexenio, al tener que lidiar con la devaluación del peso; y Vicente Fox (-0.2%), que tuvo que capear con el estallido de la burbuja del Nasdaq al inicio de su mandato. A Calderón, con un crecimiento de 2.3% en sus dos primeros años de mandato, le podría haber ido un poco mejor que a Peña Nieto, pero poco después tuvo que enfrentarse con la llamada Gran Recesión, lo que terminó por arruinar su sexenio.  Sin embargo, Peña Nieto ha gozado de condiciones económicas y financieras suaves, benignas, durante su año y medio en Los Pinos:  el PIB mundial ha prolongado su senda de crecimiento, y los mercados financieros siguen inundados de liquidez, por lo que las tasas de interés, tanto en los mercados internacionales como en México, está muy cerca de sus mínimos históricos. Con esas condiciones, quizás México mereció un crecimiento económico más generoso.

Fuente: Inegi

La administración de Peña Nieto pide calma: promete que, una vez se materialicen las reformas estructurales, el crecimiento económico irá mejorando y el sexenio concluirá con tasas cercanas a ese potencial de 5%. Lo malo es que igual que a Fox se le cruzó laexplosión de la burbuja del Nasdaq, y a Calderón la crisis hipotecaria y la “Gran Recesión”, Peña Nieto corre el riesgo de que una nueva crisis global estalle antes de que acabe el sexenio.

Las advertencias ya las han vertido un buen número de economistas.Se habla de burbujas por doquier: en las bolsas, en los bonos soberanos, en la deuda corporativa, en las materias primas, en el crédito, en el riesgo,….Los precios de un alto espectro de activos están desbocados, inflados, en valuaciones desorbitadas. Y toda esta exuberancia puede acabar malamente, como sucedió en el año 2000 y luego en el 2008-2009.

El estallido puede venir de cualquier lado: porque el crecimiento no termina de despegar conforme la Fed aprieta las condiciones monetarias y las utilidades se deprimen, o porque China se frena de forma brusca, o por un error de cálculo de Rusia, o porque Europa entra en deflación.  La burbuja hipotecaria le estalló a George W. Bush en plenas elecciones presidenciales. Si se repitiera la historia, algo semejante le podría suceder a Barack Obama en el 2016.

Aunque no se sepa por dónde ni cuándo, es bastante probable que llegue durante la segunda mitad de este sexenio: el riesgo es latente, y puede derivar en otra etapa de turbulencia e inestabilidad financiera que, con una economía global en la que persisten varios desequilibrios y vulnerabilidades fundamentales, puede  detonar otra recesión global y echar por tierra los planes de crecimiento de Peña Nieto y resultar, en balance, en otro sexenio fallido.

Raúl Feliz reconoce, sin querer entrar en previsiones catastrofistas, que ese riesgo no puede desdeñarse, por lo que considera que lo deseable es que la economía empiece a crecer cuanto antes. “Cuanto más se tarde más peligroso será”, dice Feliz. El escenario de una recesión global antes de que acabe el sexenio podría implicar reacciones de economía política para que Peña Nieto ofrezca buenos números al final de su mandato: podría existir el incentivo perverso de incurrir en déficits públicos para estimular a la economía e incluso utilizar los recursos de la reforma petrolera con esos fines, afirma Feliz. 

A partir del año que viene, el camino empezará a ser más tortuoso. Se espera que la Reserva Federal de Estados Unidos termineeste año con sus programas de expansión monetaria, con los famosos “QEs”. Y para el año que viene se prevé que comience a subir las tasas de interés, lo que implicará condiciones monetarias y financieras más adversas para las economías emergentes y para el crecimiento global, lo que en el pasado reciente ha generado etapas de elevada volatilidad. Después, que sea lo que Dios quiera. Pero Videgaray, bajo este escenario,  puede haber perdido los años de mayor bonanza del sexenio.

Las verdaderas causas de la desaceleración en México

Aunque se suele culpar de la desaceleración de México, en primer lugar, al flojo desempeño de Estados Unidos, un análisis más profundo parece indicar que el impacto más notorio provino más bien de factores domésticos. Es cierto que el crecimiento del PIB de Estados Unidos, en el 2013, se redujo de 2.8% a 1.9%. Pero ese comportamiento no fue muy distinto de lo observado en los años inmediatamente anteriores, y a esas tasas México había logrado crecer a ritmos mucho más robustos. Basta con observar lo sucedido apenas dos años antes, en el 2011: el PIB de Estados Unidos aumentó un 1.8%, y el de México lo hizo un 4.0%. Tras tres años con crecimiento sustancialmente por encima de la de nuestro vecino del norte, el crecimiento de 1.9% de Estados Unidos en el 2013 no justifica el prácticamente estancamiento de la economía mexicana.


Fuente: Oficina de Análisis Económico (BEA) de EE.UU. eInegi

Más si tenemos en cuenta que la desaceleración de Estados Unidos, el año pasado, se debió a una política fiscal más restrictiva, que además aconteció de manera desordenada por los desacuerdos en el Congreso,  y que se plasmaron en el llamado “abismo fiscal”, el “secuestro fiscal” y, finalmente, el cierre de gobierno durante la primera mitad de octubre.  Como observa Mario Correa, economista jefe de Scotiabank, los componentes de consumo e inversión privada, que son los que mueven a la economía mexicana, tuvieron un comportamiento decente. El consumo privado, que representa 2/3 del PIB de Estados Unidos, se ha expandido a tasas cercanas al 3%.

El economista de Santander, Rafael Camarena, también encuentra una desconexión entre la desaceleración de la economía de Estados Un idos y el comportamiento de las exportaciones. Así, el componente de las exportaciones no petroleras de México a Estados Unidos aumentaron un 6.2% en el 2013, una declive modesto respecto a la tasa de 8.6% de 2012. En este inicio de 2014, las exportaciones no petroleras a nuestro principal cliente se han vuelto a fortalecer y en el período de enero a abril se acerca de nuevo a tasas cercanas al 8% respecto al mismo período de 2013. A su vez, el sector automotriz se ha venido acelerando y circula, en lo que se refiere a producción,  a cifras récord.

Sin embargo, la actividad industrial de México, durante el 2013, sí sufrió un fuerte revés. Tras crecer  a una tasa de 2.7% en el 2012, se contrajo un 0.7% en el 2013, lo que implica un retroceso de 3.4 puntos porcentuales (p.p.). Sila desaceleración de Estados Unidos y el comportamiento de la manufactura no justifica del todo ese descalabro, ¿quién es el que lo explica más y mejor?.

Ese sector del PIB, el sector secundario, está compuesto por cuatro rubros: la manufactura, que representa prácticamente la mitad del sector, seguido de la construcción y la minería, cada con un peso cercano al 22%, y finalmente el componente de servicios públicos de agua, gas y electricidad. La manufactura, desde luego, no salió indemne, y se frenó de una tasa de 4.0% en el 2012 a 1.4% en el 2013, y explica 1.2 p.p. de la caída de 3.4 p.p. de la actividad industrial.

Ahora bien,  la verdadera hecatombe se produjo en la construcción, que pasó de un incremento de 2.0% en el 2012, a un derrumbe del 4.5% un año después. En consecuencia, pese a tener un peso de menos de la mitad que la manufactura en el sector secundario, explicó 1.4 p.p. de la caída de la actividad industrial en su conjunto, y se convirtió en el mayor lastre para el sector.

Fuente: Inegi y elaboración propia

La rémora de la construcción continuó durante el primer trimestre de 2014: el sector retrocedió a una tasa interanual de 2.8% en ese período comparado con la contracción de 4.5% durante todo el 2013, y fue uno de los elementos que condujo a Mario Correa a reducir su pronóstico de crecimiento del PIB para el 2014 a una tasa de 2.7% con bastante antelación al anuncio del gobierno.


 Fuente: Inegi

Para Correa, el descalabro de la construcción  se debió a dos elementos: uno, al cambio en la política de vivienda, que pasó de un modelo en el que se incentivaba la construcción de casas en los suburbios y la periferia, ampliando enormemente la mancha urbana, a un modelo de vivienda vertical en los centros de las ciudades. Ese impacto se reflejó en el componente de “edificación”, que está asociado a la demanda privada, y que se relaciona con la construcción de casas, fábricas, almacenes y centros comerciales. De la contribución negativa de 1.4 p.p. de la construcción, 1.0 p.p. se debe al componente de “edificación”. 

Para Raúl Feliz, el anterior modelo de vivienda, el de la era panista, fue un desastre que sí generó un auge en la construcción, pero que no aportaba ningún valor. Con escasa infraestructura, servicios públicos y alejadas de los lugares de trabajo, las viviendas se fueron abandonando y se convirtieron en unidades habitacionales “fantasma” a las afueras de las ciudades. Cambiar el modelo era  perentorio, agrega Feliz, pero debió hacerse de manera menos drástica, gradual, con un período de transición que no abocara a la quiebra a todo el sector. 

El otro punto que afectó a la construcción fue el rezago, durante el 2013, en la ejecución del gasto público en infraestructura debido al cambio de administración, lo que deprimióel componente de “ingeniería civil”, referente a la infraestructura de carreteras, puentes, puertos, aeropuertos, etc, y que está conectado con la obra pública del gobierno. Ese componente explica 0.3 p.p. en el retroceso de la construcción en el 2013. 

Ahora bien, para Correa, el shock de la construcción ya tocó fondo, aunque espera quela recuperación sea lenta en lo que resta del año y el balance para el 2014 sea neutral, con un crecimiento promedio de apenas 0.5%.

El componente de “edificación”, que se hundió un 7.3% en el tercer trimestre de 2013, frenó su ritmo de contracción a -5.4% en el cuarto y -3.3% en el primero de este año. Así que la tendencia parece indicar que lo peor ya quedó atrás, que el shock ya fue absorbido, y quea partir de la segunda mitad de este año podríamos empezar a ver tasas de crecimiento positivas en ese rubro, favorecido además por una deprimida base de comparación. 

Por el lado de la “ingeniería civil”, estima que responderá en el futuro cercano a los esfuerzos de la administración de Enrique Peña Nieto por sacar  adelante sus proyectos de infraestructura. El Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, ha insistido que durante el primer trimestre el gasto en inversión física se disparó un 46.5% respecto al mismo período del año pasado.  Mario Correa se dice sorprendido de que con ese aumento en la ejecución del gasto en infraestructura, el componente de “ingeniería civil” se haya desmoronado a una tasa anual de 5.2%, sustancialmente peor que la tasa de -3.3% del cuarto trimestre.  El argumento para explicar esa desconexión entre el gasto en inversión física del gobierno y la construcción de obras de “ingeniería civil” lo encuentra en los rezagos operativos que han impedido que esos recursos se hayan ejecutado aún y materializado en el desarrollo de infraestructura.

La reforma fiscal también socavó el crecimiento de México al principio de este año y, a juicio de Rafael Camarena, lo hizo a través de dos mecanismos: por un lado, y debido a la homologación del IVA en la frontera del 11% al 16%, al aumento de los impuestos sobre alimentos de alto contenido calórico y refrescos, y al impuesto ecológico sobre las gasolinas, se incrementó la inflación durante la primera parte del año mermando el poder de compra real de los salarios mexicanos; por el otro, el incremento del Impuesto Sobre la Renta (ISR) redujo la renta disponible. En ambos casos, se redujo la capacidad de consumo de los mexicanos, afectando a la demanda interna.

Para Raúl Feliz, de plano, la reforma hacendaria era innecesaria, tanto por su carácter como por su oportunidad. A su parecer, llegó en un mal momento, cuando la economía se debilitaba, y aunque ha mejorado la recaudación, el costo recayó sobre la misma base de contribuyentes de siempre, que de por sí es pequeña.

En contrapartida, afirma Camarena, los ingresos tributarios no petroleros mejoraron sustancialmente durante los primeros cuatro meses del año, al incrementarse un 13% respecto al mismo período del año pasado. En concreto, el ISR, que representa un 58% de los ingresos tributarios no petroleros, aumentaron un 17% en tanto el IVA, que significa un 34% de ese rubro, subió casi un 21%. El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios creció un 30%.

Ahora se espera que el gobierno se esmere en gastar dicha recaudación para reinyectar esos recursos a la economía y reactivarla. Además, y como afirma Benito Berber, economista para América Latina de Nomura, el impacto de la reforma fiscal sobre el consumo será transitorio y la demanda interna se fortalecerá conforme se digieren las medidas de la reforma hacendaria.

Pero no sólo ha sido la reforma hacendaria la que ha afectado al crecimiento en este inicio de sexenio. En general las reformas del Pacto por México han sumido a México en un halo de incertidumbre y cautela que ha paralizado la actividad, lo que provocó que los agentes económicos se replantearan sus decisiones de consumo e inversión, a la espera de que se conozca la definición de las leyes secundarias. Eso ha sido especialmente cierto, a juicio de Camarena, en los sectores de telecomunicaciones y energía, donde se ha rezagado la inversión al posponerse la redacción y aprobación de la legislación secundaria y se conozcan las nuevas reglas que operarán.

Dicho esto, las perspectivas para el resto del año son mejores de lo que fueron para el primer trimestre, y los analistas estiman que el PIB se vaya acelerando conforme transcurre el año apoyado por una consolidación de la recuperación del PIB de Estados Unidos una vez superado el glacial invierno y su impacto sobre la actividad, por la recuperación del sector de construcción, por el aumento en el gasto público, y por la paulatina implementación de las reformas estructurales.

¿Y el sexenio?

Por otro lado, son justamente esas reformas que han detenido parcialmente a la actividad en México durante el inicio del sexenio lo que hace prever que el futuro sea más prometedor, sobre todo durante la segunda mitad. Para Correa, las reformas estructurales eran necesarias, hacían falta y van en la dirección correcta. También opina de la misma manera Benito Berber, quien cree que con estas reformas se ponen los cimientos de un crecimiento potencial más alto, más allá de lo que pueda suceder con la economía global en el corto plazo.

La principal crítica que hace Berber a la conducción de la política económica es que quizás el gobierno subestimó el impacto de las reformas sobre la actividad, por lo que debió de realizar una política fiscal más expansiva al principio del sexenio que contrarrestara ese choque inicial. Pero a su juicio era preciso instaurar un nuevo modelo de vivienda para revertir el error del modelo anterior, así como una reforma hacendaria que fortaleciera los ingresos no petroleros del gobierno, y una reforma energética que favoreciera la competencia, modernizara al sector e incentivara a la inversión privada, tanto de capital extranjero como mexicano. La reforma que menos le place es la de telecomunicaciones al no atajar, tal y como están enunciadas las leyes secundarias, los problemas de monopolio y oligopolio en el sector.

A Feliz tampoco le gusta la reforma de telecomunicaciones, pero por motivos diferentes. Su visión es que dicho sector funciona mejor con pocos jugadores, y lo sostiene mencionando el proceso de consolidación que se está produciendo en el mercado estadounidense. “Es un sector de fuertes economías de escala y funciona mejor con dos jugadores fuertes y quizás un tercero un poco más chico. El modelo de mucho jugadores para favorecer la competencia, al estilo europeo, es un desastre”, concluye.

Ninguno de los analistas desdeña la posibilidad de que se pueda producir otro contratiempo global que complique, en el corto plazo, la meta de crecimiento de 5% que prometió Peña Nieto. Pero todos creen que ese potencial es alcanzable siempre y cuando las reformas se concreten y se vayan aplicando.  Quizás no traiga un impacto inmediato, pero llegará. Berber hace la analogía de las reformas con una quimioterapia que ha debilitado a la economía en el corto plazo, pero con el fin de sanarla y resurgir más fuerte: si alguna burbuja estalla en alguna parte del mundo, a lo mejor no se detona el crecimiento en esta misma administración, pero sí vendrá en los próximos lustros.

Raúl Feliz se muestra más cauteloso sobre el crecimiento potencial de México para el futuro, que puede tener un carácter más transitorio del que se dice. Para él, las apuestas están sobre todo centradas en el sector energético, y mucho dependerá de la dinámica de dicho sector en los próximos años. Una recesión global no sólo podría echar a perder las promesas de crecimiento de Peña Nieto  durante su mandato, sino que podría derribar el precio del petróleo y socavar las perspectivas de inversión e ingresos que generaría.

A este sexenio todavía le faltan cuatro años, mucho tiempo, quizás demasiado. Más de uno en la SHCP y en Los Pinos estará rezando para que la economía mundial aguante, o las cuentas que presentarán al final de 2018 podrían ser bastante menos deslumbrantes de lo que prometieron. 

Add comment


Security code
Refresh

Más Leídos

Indices

An error occured during parsing XML data. Please try again.

Hits en Llamadinero

253121 Hits

Nuestros Visitantes

Hoy849
Ayer2019
Esta Semana849
Este Mes33082
Total3543307

19-08-2019

Visitantes ahora

Guests : 32 guests online Members : No members online

¡Bienvenido!

Te invitamos a darte de alta o acceder a nuestra red. Puedes hacerlo con tu cuenta de facebook. No utilizaremos tu nombre ni información personal en ningún caso.

  • ¿Olvidaste tu contraseña?
  • ¿Olvidaste tu nombre de usuario?
  • Crear una cuenta

Suscripción




¿Acepta HTML?
Terms and Condition