Miércoles, Marzo 20, 2019
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¿Será que Banxico pueda enderezar la economía?

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Poco después de que tuviéramos las cifras completas en Estados Unidos y en México de la dinámica económica durante el primer trimestre de la economía, y a menos de un mes de que el segundo trimestre culmine, ambas economías viven momentos muy distintos, mientras que en el primero la economía se acelera después de pasar por un bache, en la otra la coyuntura pinta mal, y no sólo por cuestiones estacionales, sino por factores que se han venido agravando desde hace más de un año, situación que lo ha llevado a cambios en la forma de llevar la política económica, ¿pero qué problemas debe atacar y qué tan eficaz podrá ser? Vamos por partes...

 

En Estados Unidos el crecimiento anual durante el primer trimestre fue de 2% según la última revisión, con una ligera desaceleración respecto del trimestre inmediato anterior tras el mal clima imperante en los dos primeros meses del año, mientras que el PIB mexicano, impulsado por el sesgo estacional de semana santa (la cual fue en abril y terminará golpeando el dato del segundo trimestre) logró elevarse a una tasa de 1.8%, la cual fue por debajo de lo esperado (2.2%) desde el débil 0.7% registrado en los últimos tres meses de 2013.

Ante los datos, era imperante una respuesta de las instituciones de gobierno más importantes, la Secretaría de Hacienda y Banxico recortaron sus pronósticos para todo el año, la primera lo modificó desde 3.9% a 2.7%, mientras que el segundo rebajó su rango de 3%-4% a 2.3%-3.3%. En su momento la Secretaría de Hacienda, aludiendo a factores estacionales, lanzó la sentencia de que el mal primer trimestre del año en Estados Unidos había sido suficiente para que el local no se desempeñara como se esperaba. Sin embargo, Banxico hizo un movimiento inesperado el viernes pasado dando un recorte de 50 puntos base a la tasa de referencia. En su comunicado, Banxico precisó que el movimiento a la baja en la tasa de referencia se debe a un contexto mundial de mayores riesgos al crecimiento donde la holgura de la economía local se ha ampliado.

Con su decisión, Banxico nos da la posibilidad de desmenuzar dos factores importantes en su política monetaria. La primera es que no está absolutamente preocupado por una posible inflación alta, tanto que pese a que el índice general se ubicó en 3.5% anual durante mayo al mismo tiempo que el índice subyacente presentó un alza de 3.0%, en su comunicado dio a entender que lo realmente importante es que no supere el 4.0%, y por el contrario, está preocupado por el desempeño económico tratando de ligarlo a una caída en los precios. La segunda es que el banco central en realidad cree que la economía no se encuentra en un bache, sino que lo más probable es que se encuentre en una prolongada fase de estancamiento económico (precedida de la desaceleración en 2013), la razón para pensar esto es que la política monetaria de Banxico en los últimos 20 años no ha obedecido a estacionalidades, y durante la era de Agustín Carstens ha estado lo más lejana a ello, por lo cual no hay razones para pensar que pudiera existir un cambio de postura. Entonces, en el intento de salvar la economía, Banxico estaría contradiciendo lo que la SHCP nos ha informado desde su revisión al crecimiento del PIB, donde ha alegado a factores externos como el mal primer trimestre de Estados Unidos, el cual vamos a analizar y comparar con México a continuación:

 

Construcción en México y Estados Unidos

Si bien, el inicio de casas en Estados Unidos tuvo un excelente dato durante abril, la realidad es que este indicador junto con los permisos de construcción ha entrado en plena desaceleración en los últimos 18 meses, mientras que la construcción de residencias ha disminuido su tasa de crecimiento en 10 puntos porcentuales desde agosto de 2013 a la fecha. Es cierto que sería difícil evaluar el comportamiento de corto plazo a causa de las distorsiones que pudieran causar los efectos del clima, sin embargo la pendiente de la tendencia de largo plazo se tornó más inclinada a partir de que la Reserva Federal comenzó a amenazar con el tapering del QE3 y podría ser que entre más se acerque el deadline de la Fed para dar fin a los estímulos e iniciar con un proceso más complicado como el de elevar tasas, mayores tensiones habrá en este sector.

Por su parte, México tampoco la ha vivido bien en la construcción, y ha pasado serias penurias en el último año tras el desastre ocurrido a las desarrolladoras de vivienda que sufrieron las restricciones del nuevo reglamento emitido por el Gobierno Federal, el cual llevó a al menos tres de ellas a la quiebra. Esto ha ocasionado que durante 16 meses haya tasas de crecimiento anuales negativas en el sector, y se espera que sea hasta el tercer trimestre de este año cuando deje de ser un lastre para el PIB.

 

Durante 2013, la construcción por sí misma le restó 0.35 puntos porcentuales al crecimiento del Producto Interno Bruto, sin embargo, creemos que por su incidencia en otras actividades, pudo haber limitado el crecimiento en hasta 0.5 puntos porcentuales, lo cual significa que de no haber sido por la dramática caída en este sector, México pudo haber crecido 1.6% el año pasado. Asimismo, durante el primer trimestre del año le restó entre 0.20 y 0.35 puntos porcentuales, y en abril, podría hacerlo de nuevo toda vez que el sector se contrajo 2.6%.

Sin embargo, la coincidencia en el sector no implica que exista una relación causal entre ambos países. La construcción en México se ha desplomado después de que el Gobierno Federal cambiara las reglas para el otorgamiento de financiamiento al desarrollo de vivienda, mientras que en Estados Unidos se ha entrado a una nueva etapa de maduración del sector después de la crisis de 2008, en especial por aquellas viviendas en stock que dejó la crisis, pero dicha etapa no tendría que incidir en el país mexicano. De hecho, la relación entre ambos ha logrado un beneficio para México pero en otro sector; el de la manufactura.

Manufactura

La manufactura en ambos países durante el primer trimestre de 2014 dictó una historia muy distinta a la que presentada en la construcción gracias al dinamismo de la industria mexicana y a la demanda de Estados Unidos, la cual ha tenido una menor variación estacional en los datos de los últimos 18 meses al tiempo que ha mantenido una tendencia positiva. Pero ojo, el efecto semana santa es un factor importante que pudo hacer un sesgo mayor a lo pensado, y es que apenas salieron los datos de abril y la manufactura se contrajo 0.1% en términos anuales, arrastrando la producción industrial a una contracción de 0.6%.

En el caso del sector automotriz, México tuvo una notable recuperación en la producción después de un mal segundo semestre de 2013, viéndose beneficiado por un repunte en las ventas de automóviles en Estados Unidos durante marzo después de que estuvieron prácticamente flat en enero y febrero, esta vez a causa del clima extremoso en ese país. Y si bien, en abril se desaceleró la producción de autos a 3% desde el 16% registrado en marzo es posible que retorne a su promedio de crecimiento de los últimos 24 meses el cual, antes del primer trimestre de este año era de 11%.

Con esto, México que en 2013 sufrió los estragos de una desaceleración en prácticamente todos sus sectores, tendrá que confiar en que sea justamente el sector automotriz el que le ayude a acelerar su economía dado que el consumo tardará en recuperarse causando que la discrepancia entre la producción de autos que sigue al alza y las ventas locales que no han podido entrar en terreno positivo desde diciembre del año pasado, se incremente. Esta discrepancia, sería entonces la que Banxico busque corregir al bajar tasas, pues tal como lo dijo en su comunicado el viernes pasado, ha sido el consumo y la inversión interna los que en realidad han atrasado el crecimiento económico.

 

Consumo e Inversión

A diferencia del país norteamericano donde las ventas minoristas sólo mermaron los dos primeros meses de 2014 para en marzo regresar al promedio de crecimiento que han tenido desde 2012, en México la tendencia del consumo ha sido claramente a la baja, aún cuando la estacionalidad de diciembre y marzo ha disfrazado la debilidad subyacente, lo más probable es que la tasa en abril regrese a niveles cercanos a cero.

El incremento en los impuestos que trajo consigo la Reforma Fiscal, así como la súbita caída en la actividad de la construcción han sido factores determinantes para que el ingreso de las familias mexicanas se viera mermado desde principio de 2013 hasta la fecha. Asimismo, la falta de inversión por parte de las empresas se ha hecho notar, esta última a causa de que se encuentran más preocupadas por reestructurar su estrategia de negocio que por buscar nuevos horizontes de inversión.

Desde finales de 2012 la inversión mexicana ya marcaba una tendencia a la baja en su cambio anual llegando a su punto crítico a mediados de 2013. Desde entonces, no ha podido consolidar un crecimiento, tocando terreno positivo sólo en diciembre y marzo, pero, tal y como lo hemos comentado a lo largo de esta nota, en abril volverá a caer como consecuencia del efecto de semana santa. Una clara muestra de que el consumo y la inversión en México no pasan por su mejor momento es el cambio acumulado en las importaciones de México de bienes de capital y bienes de consumo, las cuales han entrado en terreno negativo desde el último trimestre del año pasado, sin embargo, la desaceleración ya se notaba desde tiempo atrás.

 

Es por ello que el movimiento de Banco de México, al rebajar tasas en 50pbs, buscará impulsar estos dos sectores, abaratando el crédito no sólo para aquellas empresas que busquen financiamiento sino también para las personas de a pie. Banxico intentará, con su política expansiva, que las personas consuman a toda costa, incluso si esto implica que se endeuden para hacerlo. Sin embargo, la política monetaria tarda mucho en transmitirse y al banco central mexicano lo estará correteando la Fed, que se espera que el próximo año empiece a subir tasas lo cual obligará a Banxico a hacer lo propio. ¿Será que Carstens saldrá airoso en su intento de apoyar a la SHCP con el crecimiento? ¿O será que el impacto en la curva de rendimientos no sea el esperado? Habrá que estar atentos a los bonos mexicanos y a la pendiente, porque si el mercado no termina de creer que Banxico pueda mantener las tasas de corto plazo abajo durante mucho tiempo, éste no dejará que las tasas de largo plazo disminuyan y por lo tanto, la política expansiva no tendrá efecto alguno.

 

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