Domingo, Agosto 18, 2019
Text Size

Buscador

Síguenos en Google + y encuentra todas nuestras gráficas en la galería

¿México con mejores niveles de vida?, no, pero somos felices dice la OCDE.

Ratio:  / 0
MaloBueno 

En los últimos años, el nivel de vida de los mexicanos, visto desde el PIB per cápita, ha crecido cerca de un 1.77%, y desde la crisis del 2009 ha promediado un avance de 2.27%, sólo alterado por la baja relativa de 2013 en -0.01% a causa de la desaceleración económica, lo que ha dejado un nivel de riqueza por habitante del país valuada en 133 mil millones de pesos promedios para el año de 2013; o sea, 5.3 por ciento arriba de lo generado en 2010, y hasta 23% superior de la riqueza por habitante de 1994. Incluso, si quitamos el periodo de crisis (1994 y 2009), la tasa de crecimiento promedio desde 2010 del nivel de vida empieza a ser superior que el de los años 90, lo que da muestra del progreso nacional en nuestro nivel de vida.

No obstante, esta comparación optimista, luce fuertemente opaca cuando comparamos el nivel de ingresos disponible por familia, con el resto de los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). México ocupa el lugar número 35, de los indicadores de ingresos que se observan en el estudio de índice para una vida Mejor de dicha organización, tan sólo por arriba de Brasil, y desde 2008 presenta una caída de -1.4% anual promedio.

A ello hay que sumar, que el 20% de la población con mayores ingresos recibe cerca de 33,060 dólares al año, mientras que el 20% de la población con menores recursos percibe solamente 2,594 dólares en el mismo periodo, lo que nos hace una de las sociedades más desiguales de la OCDE (tan sólo por debajo de Chile).

Similarmente, aunque el 61% de la población económicamente activa de México tiene un empleo remunerado (es decir hay una alta tasa de participación laboral), el desempeño es inferior al de la OCDE que registra una tasa del 66%.  Hay que notar por ejemplo que cerca del 71% de la población con educación superior, tiene un empleo remunerado, en comparación al 59% de la población que esta educada a nivel de secundaria. Dicha diferencia (de 12 puntos porcentuales), es menor a la del promedio de la OCDE (33 puntos porcentuales), lo que significa que el mercado laboral de México es altamente incluyente, pero que llega a diferenciar poco entre el trabajo capacitado y el que no.

Esto tiene un efecto altamente significativo en la productividad del trabajo, vista no sólo como el incremento adicional del producto por unidad laboral añadida (es decir la productividad marginal del empleado), sino por medio de las actividades que se desempeña el trabajador. Debido a que el mercado del trabajo no distingue entre el tipo de capital humano, los empleos que se crean en el país requieren de un desgaste de tiempo, y horas laborales dedicadas mucho mayor en el país que en otros lugares del mundo.

Por ejemplo, en México, las personas tiene  que trabajar en promedio 2,226 horas al año, lo que es el mayor tiempo laboral al que se dedica una persona de todos los países de la OCDE, donde el promedio de horas laborales es de tan sólo 1,756 horas. Esto se explica, porque el promedio de las personas que trabajan más allá de 50 horas a la semana no es muy grande entre países de la OCDE, pero en México, cerca del 29% tienen horarios de trabajo demasiado prolongados. Lo que hace que seamos de los países con menos tiempo dedicado al ocio al día (incluyendo en ello el tiempo de sueño y alimentación).

El trabajar mucho, en la época actual, contribuye a generar grandes desgastes físicos y emocionales de las personas, que en parte, dañan o empobrecen sus niveles de salud, y generan una menor esperanza de vida en el país.

No es casualidad, que México sea el tercer país con menor esperanza de vida (en 74.4 años) dentro de los países de la OCDE, y que una de las prioridades en el futuro cercano del país, sea el del cuidado de la salud. Por ahora, el gasto en salud representa cerca del 6.2% del PIB nacional, casi el doble de lo que se gastaba en 1995, sin embargo, está tres puntos porcentuales por debajo del promedio de la OCDE (9.4%), y nos ubica con un gasto similar al de Turquía (6.1%) o Estonia (5.9%).

Si nos vamos a una lectura per cápita, la diferencia es aún mayor, el gasto en salud es de apenas 977 dólares por habitante en México, mientras que el resto de los países de la OCDE gasta 3,322 dólares por persona.

Pese a ello, el índice de felicidad, o bienestar subjetivo que mide la OCDE a través de su encuesta es realmente sorpresivo para el caso mexicano. “Somos el novenos país más feliz del mundo”.

Los mexicanos promediamos nuestra felicidad, de una escala de 0 a 10, en 7.4 unidades, lo que fue notablemente mayor al promedio de la OCDE de 6.6 puntos.

Además esta distinción casi no hace diferencia en el género, los hombres mostraron una felicidad de 7.5, y las mujeres de 7.4. Esto se explicó porque el 82% de las personas manifestaron tener experiencias positivas (sentimientos de paz, orgullo, gozo etc.), al menos una vez durante el día, lo que también fue muy superior al promedio de la OCDE de 76%.

En este sentido, la pregunta obligada que cabe hacernos, es ¿porqué en un país de tan bajos índices de desarrollo social se vive tan feliz?

La respuesta parece estar lejos de la teoría económica y sus múltiples ecuaciones, y parece conciliar más desde ese lado romántico de la vida, que tiene mayor agudeza en detectar los que escriben de poesía y algunos otros disparates. Uno de tales, Kenneth Burke, solía decir que “no podemos explicar la madurez hasta que no nos sintamos a gusto con la ironía”, y ese puede ser el punto de partida para explicar esta sonrisa tan enigmática del pueblo mexicano.

México se ríe, porque sueña, porque cualquier ocasión es buena para reunirse, y cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha precipitada del tiempo. Tenemos alegría, porque tenemos imaginación, y eso es algo que se va perdiendo en estos días.

Estamos satisfechos, porque tenemos un calendario plagado de fiestas y celebraciones. Marcados los días, plagadas las horas, celebramos, siempre celebramos, ahora una reforma, ahora un mundial, ahora cualquier cosa. Nuestro humor inquebrantable, puede posarse sobre cualquier nopal espinado y levantar el vuelo, porque históricamente eso hacemos.... volar.

Somos los radicales de la OCDE, porque no necesitamos cuadrar los números y las cuentas por pagar para poder coquetearle a la alegría, para pestañear con la esperanza que nunca se nos muere, ni para cantar cuando todo el mundo se queda enmudecido.

En ello se inspiran nuestras canciones, y Cielito lindo arpegia en cada compás esa nota preñada de nuestra ironía. Vivimos de nuestras frustraciones mutiladas, y con la mira puesta en esa mítica “edad de oro” que nunca llega, pero que interviene aquí: en nuestra alegría, y singularidad por ser felices, porque a diferencia de otros países aquí si sale el sol, o al menos, eso es lo que se nos dice.

 

Add comment


Security code
Refresh

Más Leídos

Indices

An error occured during parsing XML data. Please try again.

Hits en Llamadinero

250739 Hits

Nuestros Visitantes

Hoy1907
Ayer2060
Esta Semana12049
Este Mes30073
Total3540298

17-08-2019

Visitantes ahora

Guests : 23 guests online Members : No members online

¡Bienvenido!

Te invitamos a darte de alta o acceder a nuestra red. Puedes hacerlo con tu cuenta de facebook. No utilizaremos tu nombre ni información personal en ningún caso.

  • ¿Olvidaste tu contraseña?
  • ¿Olvidaste tu nombre de usuario?
  • Crear una cuenta

Suscripción




¿Acepta HTML?
Terms and Condition