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Y bien, ¿se ésta o no creciendo en México?

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La noticia con la que se cerró la semana pasada fue que el Indicador Global de la Actividad Económica de México, había avanzado hasta un sorprendente 1.7% anual, y se dice sorprendente, porqué tras el conocimiento de que la producción industrial de febrero había amainado hasta 0.7% (luego de que enero se creciese sólo 0.8%), aducía a que el dato sería sumamente malo y lento.

Con todo, la sorpresa fue mayúscula, porque aunque los datos de febrero adelantados del comercio; tales como las ventas ANTAD, las ventas minoristas, o la confianza del consumidor, auspiciaban un segundo mes en línea con el rezago de dicho sector, el comercio terminó por incrementarse hasta un2.18% en el segundo mes del año, lo que auspició un crecimiento del 1.91% en el conjunto de las actividades terciarias, un papel mucho menos pasivo del que tenía en cuenta la tendencia de las otras variables aledañas.

Pero no sólo fue el comercio lo que sorprendió, sino que las actividades primarias espolearon en un  tremendo 11.83%, muy similar al crecimiento brusco que se observó en febrero de 2012, pero notablemente por encima del comportamiento estacional de febrero (1.88%), y sólo cuatro veces durante dicho periodo ha registrado variaciones tan altas.

Con ambos impulsos, el IGAE trepó ampliamente en febrero, al punto, que el conjunto de coros de pesimistas ha comenzado a reflexionar, y cavilar sobre si sus pronósticos no habrían subestimado al PIB de México.

La perspectiva en efecto es positiva, porque esperábamos un debilitamiento más agudo, sin embargo, el resultado general aún es bastante flojo. El primer trimestre del año, el PIB podría rondar cerca del 1.8%, lo que es un ritmo muy lento de crecimiento para poder estirar la mano hasta los 4 peldaños que apuntan las proyecciones de Hacienda. En este sentido, aunque la institución ha ganado un poco de tiempo, la inercia no es convergente al crecimiento del 3.9%.

Pese a ello, si existen datos positivos que acompañan el proceso de recuperación económica. Ayer el dato del comercio exterior hizo notar que las importaciones de Estados Unidos van en ascenso, y que el crecimiento de 6.7% de las manufacturas no es menor para el talante de la recuperación económica, lo que hace de febrero una feliz coincidencia, porque aunque la industria iba mal, servicios y agricultura dieron la cara, mientras que el fuelle del sector secundario comenzará a venir desde este segundo trimestre.

Sin embargo, no podemos tener de seguro que la sincronía sea exacta de aquí en adelante.

Sector primario.

Por inicio, el crecimiento de la agricultura fue realmente fuerte en febrero, y no es posible esperar, por la volatilidad del sector, que este crecimiento prosiga. De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, la producción agropecuaria se incremento en un 68% la tonelada en febrero, principalmente gracias a la producción de amaranto, berenjena, crisantemo, elote, y el grano de garbanzo.

Sin embargo, para marzo, la producción por tonelada sólo se incrementó 38% (casi la mitad de lo visto en febrero), y la diversidad de productos se mantuvo.

Asimismo, hay que tomar en cuenta que las cifras agropecuarias de febrero se vieron favorecidas por la baja base de comparación en términos estadísticos; por el programa resiembra, y no es factible que marzo mantenga este avance (de hecho, siendo autoregresivos en 2 años, el avance debería proseguir por 6% en el sector primario).

Finalmente hay que tomar en cuenta que uno de los mejores avances estuvo en la producción de grano, maíz y trigo, pero que esta última, podría verse fuertemente afectada a partir del segundo semestre del año por efectos del clima en Sonora. Con esto, la Organización de Alianza Campesina del Noroeste, esta estimando que la producción del trigo pueda caer hasta en medio millón de toneladas del gran básico, lo que para julio y agosto podría volcarse sobre un incremento del precio de la tortilla. En suma, la agricultura fue una buena respuesta en febrero, pero no esperemos demasiado de ella todavía.

Sector terciario.

La mayoría de los subcomponentes del sector mostraron un mucho mejor talante en febrero, en especial el ceñido al comercio, si bien aún permanecen rezagos en servicios relacionados  a las actividades del gobierno, e incluso los servicios de esparcimiento.

Aunado a ello, aún es inquietante saber cómo se comportarán los datos del consumo después de que la tasa de desempleo subió en marzo a 5.2% desde el 4.8% que guardaba en febrero, y que el desempleo urbano subiese hasta 6.0% del 5.8% ene l mes previo, con una tasa de subempleo en 8.6%, lo que no es nada favorable al comportamiento del gasto del consumo, que aún mantiene en contrapecho el juego de la reforma hacendaria en el corto plazo. De hecho, el poco desempeño de la actividad en el primer trimestre es consistente con la idea de que los empresarios del país en vez de estarse preguntando los primeros meses del 2014, en qué invertir, y cuanto personal contratar, estuvieron ofuscados en como evadir el efecto adverso de los cambios en el régimen fiscal, mientras que a los hogares les espetó una mayor restricción presupuestaria por los choques iníciales de la inflación, y el encarecimiento de diversos productos tanto en la zona fronteriza como en productos calóricos, que fueron poco sustituibles (como el refresco).

Sin embargo, el toque de midas para el sector, está en que marzo cerrará con una ventaja peculiar respecto a lo que comúnmente se cuenta en marzo, y esto es la Semana Santa, cuyo efecto estacional mantendrá un sesgo positivo en el tercer mes del año a costa de abril.

Por estacional sin embargo, no se precisa un efecto como el navideño, sino que la Semana Santa, a cambio de fijarse por el ciclo lunar, cambio directamente de mes, tanto así que por poco y coincide con el natalicio de Benito Juárez, lo que hace que la actividad económica crezca bastante en dicho periodo.

Por ejemplo, de acuerdo con Banco de México, la base monetaria creció hasta en un 20.1% en marzo respecto al mismo mes de 2013, lo que significa que la institución observo un incremento de la demanda de dinero desmesurada en esos días por la etapa vacacional, y que ello ayudará a la etapa del consumo, mientras que el crecimiento de la base monetaria en lo que va de abril se está ajustando cercano al 17%, un cambio menor.

Esto presentará soporte al consumo para finalizar el trimestre, lo que ayudará a los datos agregados del PIB en marzo.

Sector secundario.

Como se ha comentado ampliamente, es en este sector donde está el grueso del detalle y del problema del país, los últimos datos del IMEF y del PMI no observan mejora sustantiva, y el sector de construcción peligra con su decima quinta caída en el tercer mes del año. Sin embargo, ayer el gobierno federal arrojó una respuesta muy clara y muy contundente.

El gobierno federal espetó ayer que al fin de su administración (2018) habrá 743 proyesto de construcción que sumaran la cantidad de 7.7 billones de pesos, algo que ya podía adelantarse del Programa Nacional de Infraestructura, y que es un 87% más de los recursos observados en el periodo 2007-2012, y hasta tres veces la inversión vista en el primer programa de infraestructura (2.5 billones).

“Para poner esto en perspectiva” dijo ayer el presidente Enrique Peña Nieto “esta cifra es como si todos y cada uno de los mexicanos aportáramos alrededor de 70 mil pesos para construir obras que necesita el país”, algo que no es del todo sorprendente, por el aluvión de proyectos que ya se han anunciado.

25% de los recursos se destinarán a la vivienda (la cual fue un completo desastre en 2013), el 50% a proyectos de energía, y el restante se lo llevará salud, turismo, comunicaciones y transporte, y proyectos hidráulicos.

Los proyectos principales perfilan para ser distintos créditos hipotecarios, la instalación de la fibra óptica, la conservación de carreteras, y la ampliación del aeropuerto de la Ciudad de México.

Empero, todos estos proyectos brincan al calor de las hojas del calendario, y no son viables de suceder este mismo año, y hay demasiados que aún están en procesos de pre-licitación.

De esta forma, para 2014, el sector secundario aún estará débil, por lo menos hasta que arranquen algunos de estos proyectos, y que uno de los pies del sector, comience a pedalear, de lo contrario casi todo el esfuerzo tendrá que seguir viniendo del componente externo de la demanda, que hasta ahora, luce bien.

En conclusión, la recuperación es un proceso que ya está puesto en marcha, y no es posible no observarlo, ha existido una feliz coincidencia entre agricultura y servicios en febrero, que está dándole tiempo al resto de las tuercas económicas para poder crecer, pero ya de entrada, el inicio del año no fue con el ímpetu necesario para llegar al 4% que estiman las autoridades, y seguimos en la espera de que el primer dato del PIB obligue algunas correcciones, no obstante, y he aquí lo bueno, la corrección podría no ser tan brusca, y el crecimiento podría fijarse a 3.5% por ahora.

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