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TRUMP CONTRA EL RESTO DEL MUNDO El Malestar de los Emergentes y la fiesta en Wall Street

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Este artículo está impreso en la sección Economía a Detalle del periódico Excelsior del jueves 27 de septiembre del 2018, escrito por Edgar Amador.

En una economía en donde no existiese barrera comercial alguna, la diferencia de precios de un bien entre el país en donde se produjo y el país hacia donde se exporta estaría determinado por solo dos factores: el costo de la cadena de transporte hasta el consumidor final, y el tipo de cambio entre las dos monedas. Si los costos de la cadena de transporte están más o menos fijos en el corto plazo, entonces la diferencia está dada primordialmente por los tipos de cambio. De allí la importancia de la impredecible política comercial de Trump sobre la economía mundial.

Si el sistema de paridades internacional es lo que regula el comercio global, las barreras arancelarias tendrán entonces un impacto doble: la primera es que la cantidad comerciada disminuirá; la segunda es que para evitar que sus ventas mermen, el país exportador depreciará su moneda. Tal ha sido la reacción de la mayoría de las monedas –con excepciones, como el peso mexicano- de países que han enfrentado barreras arancelarias de Donal Trump.

El problema con una depreciación cambiaria es que a nadie le gusta tener activos cuyo valor se deprecia. Un inversionista estadounidense con inversiones en China sufre cada vez que el yuan chino se deprecia al intentar ese país de conservar su cuota de mercado vía depreciación de su moneda cuando Trump impone aranceles, cuotas y otras barreras comerciales contra sus exportaciones. La depreciación del yuan para compensar los aranceles de Trump entonces desincentiva la inversión en activos chinos. Y esos activos pueden ser fábricas, terrenos, casas, o acciones en las bolsas.

Por lo anterior es posible atribuir una parte del mal comportamiento que los mercados emergentes han tenido recientemente (y quizá también el redoble alcista en los mercados estadounidenses). La estrategia comercial de Trump de levantar aranceles se refleja en un ajuste en el sistema de paridades global, que acaba desanimando la inversión en acciones de mercados emergentes.

Las cadenas de valor se encuentran tan imbricadas y extendidas, que un arancel a un producto chino podría tener implicaciones en el sureste asiático en donde sus partes son fabricadas, por ejemplo, así que la batalla comercial EE.UU. Vs China está creando desbalances en el equilibrio cambiario y económico de los mercados emergentes, que puedan explicar en parte el desempeño desalentador que hemos visto en las bolsas de esa clase de activos.

El otro factor detrás del malestar de los emergentes es sin duda la búsqueda de la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos para normalizar sus condiciones monetarias y elevar sus tasas de interés desde un nivel de cero, en donde estuvieron por casi una década, a casi dos por ciento actualmente.

Las condiciones económicas de Estados Unidos, de muy sólido crecimiento, muy bajo desempleo, y con presiones iniciales en el crecimiento de los costos salariales, permiten pronosticar que la reciente alza de las tasas de interés de referencia de la Fed continuarán, y quizá veamos unas 75 centésimas adicionales de incremento en los próximos doce meses.

Para economías emergentes con problemas de cuenta corriente, como Turquía y Argentina, el alza de tasas de interés de la Fed es una pésima noticia: una parte importante de sus deudas corporativas y públicas están indexadas al dólar y el incremento de la Fed encarece al dólar y por tanto eleva sus deudas, provocando las disrupciones severas que hemos visto en esos mercados recientemente, las cuales han infectado a otros mercados emergentes aun en casos en donde la cuenta corriente no sea un problema tan severo como en Argentina y Turquía.

Pero, aunque no haya problemas con la cuenta corriente, el alza de las tasas de la Fed erosiona el valor de las acciones de mercados emergentes simplemente reduciendo el valor presente descontado de los flujos futuros de ingresos y dividendos, así que existen varios ingredientes que están provocando que la fiesta bursátil en los mercados emergentes se haya terminado. Y al terminar la fiesta en ese sector los inversionistas se han llevado la música a otra parte: y parecen estar celebrando en Wall Street.

Allí, en estos días se rompen varios hitos. En agosto se quebró algo que parecía impensable: que se superara el mercado “bull” o alcista más largo de la historia, el de la burbuja de internet de finales de los noventa, una de las etapas de más auge y prosperidad en Estados Unidos. Pues bien, el actual mercado “bull” dura más de 3,400 días sin que en medio se haya producido una caída de más del 20%, y ya puede presumir de ser el más largo de la historia. Un mes después, Wall Street pasó sin inmutarse por el décimo aniversario de la quiebra de Lehman Brothers. Pero además, en ese recorrido, Wall Street no se ha movido con timidez: ha seguido rompiendo nuevos récords, una tendencia que no parece se vaya a romper en el más corto plazo.

La semana pasada, el S&P’s 500 tocaba un nuevo récord histórico, los 2,941 pts y empieza a otear otra diana redonda: los 3,000 pts. En el año ha trepado un 9.0%. El Dow Jones también hizo cumbre la semana pasada, al cerrar en los 26,769 pts, con un avance en el año del 7.2%. El Nasdaq, el índice estrella, también está cerca de sus récords y batalla por asentarse por encima de los 8,000 pts, liderado por las empresas englobadas en ese acrónimo de FAANG, y se ha disparado un 16% en lo que llevamos de 2018.

Distinto es lo que se observa en otras costas del mercado bursátil global, donde parece que existe una epidemia de “bears”, u osos, bajistas que, asustadizos, vislumbran un horizonte de desaceleración económica asociado al impacto del proteccionismo comercial y las mayores tasas de interés globales. Por ejemplo, el ETF iShares de Mercados Emergentes de MSCI (EEM) entró brevemente en un mercado técnicamente bajista a inicios de septiembre con una caída de 21% respecto a su máximo de enero.

En esa manada está el gran rival de Estados Unidos, China, país al que se le está atragantado toda la palabrería de Trump y sus amenazas comerciales. El ETF iShares de acciones de alta capitalización de China (FXI) se ha llegado a hundir un 26% respecto a su máximo de último año, también alcanzado en enero, en tanto el Shangai Composite se ha deprimido en torno a un 15% en lo que llevamos de 2018. El declive de China ya llevado aparejado a un ganador natural, Japón: el Nikkei de Tokio es de las mejores bolsas del mundo y se ubica en máximos no vistos desde 1991, antes del estallido de su colosal burbuja.

Peor que China es la situación de otros países más vulnerables de los que ya hemos hablado en estas páginas: el ETF iShares de Turquía (TUR) se ha desplomado casi un 60%, el de Brasil (EWZ) un 36%, y el de Argentina (ARGT) otro 36%.

En Europa, el crecimiento también empieza a frenarse y el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, advierte que el programa de compra de activos finalizará en diciembre tras haber inyectado 2.5 billones de euros. En consecuencia, el comportamiento bursátil también contrasta con el estadounidense, con rendimientos negativos en casi todos sus principales índices bursátiles: el Ibex-35 de Madrid (-5.3%), el Dax de Fráncfort (-4.3%) y el Ftse-100 de Londres (-2.3%). El Cac-40 de París logra sobresalir con un avance en el año de 3.4%. 

En el largo plazo, la política de Trump será perdedora para todos. Pero ahora, mientras los emergentes se fastidian y afligen, en Wall Street siguen de fiesta, como si realmente aprobaran las políticas de su presidente.

 

Gráficas

 

No va este 2018 nada mal para el parqué neoyorquino. Allí, en Wall Street, sus tres grandes emblemas registran firmen ganancias en lo que llevamos de año, acaban de festejar que transitan por el mercado “bull” más largo de la historia y en días recientes han saboreado nuevos récords históricos…

 

Fuente: Wall Street Journal

 

… el jolgorio de Wall Street contrasta con las dificultades de los mercados bursátiles emergentes. Los aranceles de Trump y las subidas de tasas han pasado factura a sus divisas, cuya consecuencia ha sido que los inversionistas extranjeros abandonen sus mercados de renta variable, muy evidente en países como Turquía, Argentina, Brasil o China…

 

 

Fuente: Wall Street Journal

 

… en Europa, el ánimo también dista mucho de la felicidad que en estos días se vive en Nueva York. Casi todos los principales índices bursátiles se negocian con ligeras pérdidas, también afectados por las políticas de Trump, el aumento de las tasas en EU y la expectativa de que el BCE detenga completamente su política monetaria expansiva…

Fuente: Wall Street Journal.

 

… finalmente, queda la Reserva Federal. Ayer hubo reunión de política monetaria y se decantó por una nueva alza de tasas de interés, para situar la tasa de referencia cerca en un rango de entre 2.0% 2.25% y la expectativa de continuar con la senda de subida de tasas. La política de la Fed ha presionado la tasa de 10 años a niveles de 3.10%.

 

 Fuente: Departamento Del Tesoro de EU

 

 

 

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