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Acero y Aluminio: Trump amenaza con un misil arancelario y detonar una guerra comercial

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Éste es el texto íntegro de nuestra última colaboración en el diario Excélsior. 

Donald Trump es el hombre muro. Le encantan. Pueden ser físicos, de cemento y alambre de espino, como ése que está construyendo en la frontera con México; o pueden ser más metafísicos, pero igual o más altos, como ese muralla comercial que pretende elevar contra todo el mundo a base tabiques de aranceles y cuotas. Para levantar ese muro, ya ha tomado acciones concretas. Pero la acción proteccionista más agresiva vino la semana pasada: pondrá aranceles globales a la importación de acero y aluminio. Y el anuncio provocó dos cosas: el levantamiento en armas de sus socios comerciales, y el descalabro de los mercados bursátiles

Ahora el pretexto no es combatir supuestas prácticas de “dumping”, sino el de garantizar la “seguridad nacional” y de paso conservar puestos de trabajo en esos sectores. El argumento, que se remonta a una ley de la época de la Guerra Fría, es que Estados Unidos importa demasiado acero y aluminio barato de modo que ambos sectores nacionales se han debilitado hasta el punto de poner en riesgo la producción nacional de armamento o el funcionamiento de sectores estratégicos como transporte, la red eléctrica o los sistemas de agua y generación de energía en caso de conflicto y crisis militar.

Basado en ese argumento de seguridad nacional, Donald Trump tomó una decisión: un arancel de 25% para el acero y de 10% para el aluminio para todos los países. Y como es un tema de suprema importancia, la seguridad nacional, su decisión la puede tomar de manera unilateral, sin pasar por el Congreso: él promete que esta misma semana firmará una orden ejecutiva imponiendo la medida. Falta por ver si exime a algunos países o sector de tal arancel. 

Ahora caben dos tipos de respuestas por parte de los socios comerciales. Uno, levantar una queja frente a la Organización Mundial de Comercio (OMC) con el fin de revertir la medida de Estados Unidos. La otra opción es iniciar una “guerra comercial”. Así le han advertido varios países: pero a Trumpo nadie le arredra. Parece estar dispuesto a los golpes: el sábado, en un iracundo tuit, Trump amenazó con poner aranceles sobre la fabricación de vehículos europeos en caso de que la Unión Europea tomara represalias.

Su beligerancia llega en un mal momento: por un lado, el anuncio coincidió con Liu He, el principal asesor económico del presidente chino Xi JinPing, en Washington, lo que arruinó en buena medida las pláticas; pero sobre todo, hizo saltar por los aires la séptima ronda de negociaciones del TLCAN que se celebraba en México.

China, en verdad, no se vería demasiado afectado: sus exportaciones de acero a Estados Unidos se han desplomado un 72% desde el 2014, luego de que Obama impusiera aranceles sobre las compras chinas. Ahora mismo, y según los propios datos del Departamento de Comercio, Estados Unidos sólo le compra a China el 2.2% de sus importaciones totales de acero. Y China, es en verdad, el principal causante de los desequilibrios comerciales en el sector siderúrgico: él es el que genera el exceso de capacidad y, con las barreras al mercado estadounidense, ha inundado a otros países, por lo que sigue siendo el principal exportador mundial.  Por tanto, el arancel no le haría un rasguño a la economía China ni a su PIB. Sin embargo, Beijing podría contraatacar la osadía de Trump .

Más graves son las fricciones dentro del TLCAN. Aquí sí, el principal cliente de acero de Estados Unidos es Canadá: él le vende el 16% del total. México, con un 9% de las importaciones totales, ocupa el cuarto lugar tras Brasil y Corea del Sur. Y el presidente canadiense Justin Trudeau se tira de los pelos: un arancel por motivos de seguridad nacional. ¿Acaso no han sido aliados históricos?

A falta de las posibles respuestas que se puedan suceder, en el mercado se evalúan los principales impactos directos. El primero es sobre el precio de los metales en sí: el referente del precio del acero se disparó el viernes a 836 dólares la tonelada métrica, un aumento de más del 25% respecto a finales del año pasado. En el caso del aluminio, los precios se han mantenido, sin embargo, bastante estables, aunque el arancel los encarecerá automáticamente. 

El segundo es sobre la inflación. La Reserva Federal (Fed) está inquieta sobre las presiones al alza que están emergiendo en los precios y evalúa la posibilidad de acelerar el ritmo de subidas de tasas. El aumento de los precios del acero y el aluminio, un insumo fundamental en sectores como el de construcción, el de maquinaria pesada (Caterpillar, Deere),  el automotriz (GM, Ford, Toyota), aeroespacial (Boeing, United Technologies), petroleras que precisan hacer ductos, o las cerveceras que envasan su espumeante líquido en latas, afectará los costos de esas industrias, que pueden verse tentadas a incrementar el precio final. Pero la gente de Trump asegura que el porcentaje del costo de los metales sobre los productos finales es marginal y el impacto inflacionario será muy limitado

El tercero es sobre el empleo, y aquí la medida también parece contraproducente. Por favorecer a una industria relativamente pequeña (aunque sí es un nicho importante de votantes para Trump), se está perjudicando a un grupo más amplio de sectores que emplea a muchos más trabajadores.  Además, Trump vuelve a caer en el mismo error de siempre: la pérdida de empleos en la siderurgia y el aluminio no mejorará protegiendo esa industria, cuyo declive laboral se debe fundamentalmente a los avances tecnológicos y automatización. En otros episodios en los que Washington ha impuesto aranceles en los sectores del acero y el empleo,  el empleo se ha seguido deprimiendo.

Y finalmente, está el impacto sobre los mercados financieros en sí, que refleja lo anterior. Desde luego, los grandes victoriosos han sido las empresas estadounidenses del sector. En la semana, Cleveland Cliffs voló un 6.1%, US Steel un 4.3% y AK Steel un 3.5%. Nucor, la mayor siderúrgica estadounidense, avanzó un 1.4%. Sin embargo, la competencia extranjera se vio muy dañada, sobre todo aquella que producen fuera de las fronteras de Estados Unidos y le vende una amplia cuota. Es el caso de las brasileñas como CompanhiaSiderurgica Nacional (-10.2%), Usinas Siderurgica (-5.8%) o Vale (-5.1%).  En Canadá, Rio Tinto se despeñó un 9.1% y en Asia la nipona Kebe Steel (-7.6%). ArcelorMittal, la mayor siderúrgica del mundo, se hundió un 5.0%. Una excepción fue la mexicana Simec (-0.2%): 7 de sus 19 plantas se ubican en Estados Unidos, por lo que podrá sortear buena parte del arancel.

Pero además, ¿qué pasó entre las grandes empresas manufactureras que consumen acero y aluminio? Por citar algunas, en la semana se despeñaron Caterpillar (-10.6%), General Motors (-9.9%), Deere (-4.5%), UnitedTecnologies (-2.5%), o la mayor empresa de contenedores del mundo,   A.P. Moller-Maersk (-4.2%). Las perdedoras fueron, por tanto, mucho más que las ganadoras y el saldo semanal horrible para las bolsas mundiales: el S&P’s 500 perdió un 2.0%, el Euro Stoxx 50 un 3.4% y el Nikkei un 3.3%. La medicina proteccionista de Trump fue bastante amarga, y ya conoce cómo sabe. La medida, pese a su brutalidad, afecta a un sector pequeño. ¿Qué sucedería con las bolsas mundiales si realmente se anima a romper el TLCAN? ¿De veras se atreverá? Debería pensar que un derrumbe de las bolsas acabaría, posiblemente, con el único barómetro que aún sostiene su de por sí escasa popularidad: el rally bursátil.

INFOGRAFÍA

Por cuestiones de seguridad nacional, Donald Trump pretende imponer un arancel global de 25% sobre el acero y del 10% sobre el aluminio. Queda por ver si exime a algún país o sector de dicho arancel. Pero el mero anuncio sirvió para poner en pie de guerra a sus socios comerciales: Canadá es quien más acero vende a Estados Unidos, seguido de Brasil, Corea del Sur y México…

Fuente: Departamento de Comercio de EU

… China, el mayor productor y exportador del mundo, figura en undécimo lugar, y su impacto será mínimo sobre sus exportaciones y su PIB. Ahora bien, la posibilidad de una guerra comercial está servida. A su vez, la simple expectativa del arancel que ha estado manejando Trump ha provocado que el referente del precio del acero en EU se haya disparado más de un 25% en lo que llevamos de año…

Fuente: Bloomberg

… ese aumento del precio favorecerá a las siderúrgicas de EU: ellas son las que más han trepado tras el anuncio liderados por empresas como US Steel  o AK Steel. Sin embargo, las siderúrgicas del resto del mundo han sufrido grandes pérdidas. En otros sectores, empresas como Caterpillar, General Motors, Deere, UnitedTecnologies o Boeing han sufrido notables pérdidas…

 

Fuente: Bloomberg

… por ayudar a un sector bastante pequeño como el de la siderurgia y el aluminio, Trump puede desencadenar una guerra comercial de gran escala que terminaría afectando a muchos sectores mucho más relevantes para el empleo y el crecimiento. En consecuencia, las bolsas mundiales se hundieron la semana pasada. ¿Qué masacre provocaría Trump si realmente abandona el TLCAN?

 

 

 

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