Martes, Noviembre 19, 2019
Text Size

Buscador

Síguenos en Google + y encuentra todas nuestras gráficas en la galería

El "Laissez Faire" a todo lo que da: se desmantela el Estado y se invierte en gasto militar

Ratio:  / 0
MaloBueno 

Éste es el artículo íntegro de llamadinero.com, publicado hoy en las páginas de Dinero del diario Excélsior, en nuestra sección de Economia a Detalle. 

“América Primero: Un Proyecto de Presupuesto Para Hacer a América Otra Vez Grande”. Así se llama el documento que publicó el pasado 16 de marzo la Oficina de Gestión y Presupuesto de Estados Unidos y que recoge sus planes presupuestales para lo que falta de 2017, y para el año fiscal de 2018 que empieza el próximo primero de octubre. Un documento crucial para conocer la orientación de la política económica que quiere imprimir Donald Trump a Estados Unidos, sus prioridades, la coherencia interna de sus propuestas, la afinidad que tiene con la ideología tradicional republicana y los rechazos que puede suscitar.

El documento aún es bastante incompleto: todavía no incluye su propuesta de recorte de impuestos, ni qué va a suceder con el gasto en Seguridad Social ni en los programas de protección de salud, el Medicare (mayores de 65 años y discapacitados) y el Medicaid (individuos de bajos recursos), ni qué proyectos de infraestructura va a alentar y cómo va a financiarlos, ni cuánto estima que crezca el PIB, todos ellos elementos fundamentales para tener un cuadro más completo de las finanzas públicas y la evolución futura del déficit fiscal.  

En general, su política presupuestaria es afín a la más pura ideología de “laissez-faire”, muy del corte de Adam Smith, padre del capitalismo, quien abogaba que el Estado no debería intervenir en la economía y debería limitar sus poderes a cuatro funciones, una de ellas prioritaria, que era la defensa contra agresiones externas. Pues bien, los planes presupuestales de Trump se pueden resumir en una sola frase: incrementar el gasto militar y recortar el resto de programas de gasto discrecional.

Esa política, tan smithiana, ya tratará de aplicarla en este año y buscará fortalecerla en el 2018. En el 2017, Trump prevé incrementar el gasto en defensa en cerca de 25,000 millones de dólares (mdd). Ahora bien, las cifras no cuadran: el recorte en el gasto discrecional de no defensa apenas será de 15,000 mdd, por lo que para este año surgirá un desbalance adicional de 10,000 mdd. El gasto adicional en rubros de defensa es tan urgente que parecen dispuestos a acometerlos sin compensarlos exactamente. El Secretario de Estado, Rex Tillerson, que ha permanecido algo en la sombra ante los escándalos con Rusia, ha tomado el protagonismo en los últimos días. Ha afirmado que no descarta una intervención militar con Corea del Norte, Estados Unidos ha acelerado sus planes para construir un escudo antimisiles en Corea del Sur que ha despertado malestar en China y Rusia, y esta misma semana, el miércoles, Tillerson se reunirá en Washington con los líderes de la coalición de 68 países que se enfrentan al Estado Islámico el fin de  acelerar la estrategia que acelere la derrota del grupo terrorista en Irak y Siria.

Además, también prevé incrementar el gasto en Seguridad Interna para este año en 3,000 mdd, monto que incluye el financiamiento para la construcción de kilómetros adicionales del muro con México, así como la contratación de cerca de 5,000 mil nuevos agentes para la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) y de personal de control de aduanas. Por tanto, los frentes abiertos por la nueva administración con Corea del Norte, Oriente Medio y el cierre de las fronteras, entre ellas el muro, parecen ser la causa del aumento del dispendio militar.

Y seguirá en el 2018: el aumento del gasto en defensa será de 54,000 millones de dólares (mdd) para adquirir nuevo equipo militar, crear nuevas instalaciones y dar mantenimiento a las actuales, aumentar el número de embarcaciones de la Marina, etc. Esas expectativas ha disparado las acciones de los grandes proveedores de equipo militar del gobierno. Es el caso del mayor fabricante de barcos de Estados Unidos, Huntington Ingalls Industries (+42.1%); de los conglomerados de la industria aeroespacial y militar como General Dynamics (25.7%) y Lockheed Martin (+13.7%), o United Technologies (+9.8%); de Boeing (+26.7%) o la compañía de ciberseguridad, Raytheon (+15.0%).

Ahora bien, en el 2018 sí se pretenderá preservar el equilibrio presupuestal. Como si se tratara de un genuino presupuesto “base cero”, reducirán el gasto en otros 54,000 mdd  y proponen eliminar, de un tirón, casi 80 programas y agencias civiles. Siete departamentos verán reducciones de al menos un 15%: se trata de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA por sus siglas en inglés), el departamento de Estado y Ayuda de Estados Unidos (-28.7%), los de Trabajo y Agricultura, con un 20.7% cada uno, el de Salud (-16.2%) y el de Comercio (-15.7%). Y aquí hay que hacerse algunas preguntas.

Uno, ¿cómo recibirán sus votantes el presupuesto de Trump? La apuesta es arriesgada. Muchos de sus seguidores son trabajadores de bajos recursos cuyo bienestar depende de los programas que ahora Trump pretende reducir o eliminar. El argumento del presidente es que esos programas son ineficientes y sus gastos se duplican, y que él quiere cuidar cada dólar que pagan los contribuyentes. Pero veremos lo que sucede cuando sus votantes lo sientan en sus bolsillos. De momento, el ratio de aprobación de Trump se sigue deprimiendo: en la última encuesta de Gallup, referente al pasado sábado, su aprobación se redujo a un nuevo mínimo de 37%, en tanto el de desaprobación brincó a un 58%.

¿Cómo lo han recibido los legisladores, tanto demócratas como republicanos? Por supuesto, los demócratas lo han interpretado como un atentado al estado del bienestar, como un paquete draconiano que desmantela los programas destinados a los más necesitados, al medio ambiente (lo que abre paso a las desregulaciones en los sectores de energía y materias primas), a la ayuda internacional o a la ciencia y la cultura, recortes que pueden resultar contraproducentes. Un caso emblemático es el de la ayuda internacional. Su política de invertir en más tropas, aviones y barcos para la guerra es mucho más cara que la política diplomática, y probablemente mucho menos efectiva. El sólo aumento en el presupuesto de defensa, de 54,000 mdd, es mucho más que todo el presupuesto del Departamento de Estado (39,000 mdd). Sin embargo, menos diplomáticos, menos ayuda al desarrollo, menos aportaciones a organismo internacionales, puede derivar en una etapa de más conflictos armados. Los republicanos tampoco están muy convencidos: no sólo porque algunos de los recortes propuestos por Trump les incomoda, sino sobre todo porque sigue sin estar claro qué sucederá con aquellos programas donde sí quieren meter la tijera: la Seguridad Social, el Medicare  y el Medicaid. 

Y ése es el problema todavía sin resolver: si este presupuesto va a contribuir a reducir el déficit público o no. La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que los déficits públicos, los cuales se han venido reduciendo sistemáticamente desde el 2009, podrían volver a deteriorarse a partir de 2019. Todavía faltan muchas piezas del rompecabezas, y el presupuesto detallado no se conocerá hasta mayo. Mientras no se conozca el pronóstico de PIB, la reforma impositiva, los planes de infraestructura y la estrategia que se seguirá con los tres grandes programas sociales, no se sabrá si realmente este presupuesto apenas delinead tiene futuro o no. Pero el mismo día del anuncio,  el gobierno tocó el techo de endeudamiento de 19.9 billones de dólares. El debate sobre el presupuesto y el techo de la deuda apenas empieza.

INFOGRAFÍA

El proyecto de presupuesto presentado por Trump significa un cambio sustancial en la política conducida hasta ahora. Trump pretende dar un fuerte impulso al gasto de defensa y seguridad interna y financiarlo con fuertes recortes en el gasto discrecional: para 2018 pretende aumentar el gasto en defensa en 54,000 mdd y recortar el gasto de agencias y programas sociales en otros 54,000 mdd…

 

Fuente: Oficina del Presupuesto del Congreso; Proyecto de Presupuesto 2018

… mientras el aumento del gasto se refleja en Defensa, Seguridad Interna y ayuda a Veteranos, el recorte es muy agresivo en los departamentos de Medioambiente, Estado y USAID, Trabajo, Agricultura o Salud. Sin embargo, falta por ver qué pasa con la Seguridad Social, el Medicare y el Medicaid, programas que los republicanos quieren recortar pero que Trump ha dicho que no se tocarán… 

Fuente: Proyecto de Presupuesto 2018

… también falta por ver qué sucede con la reforma impositiva y los planes de infraestructura. Parte de los programas sociales que recortará Trump beneficia a esos votantes suyos que son trabajadores de bajos ingresos y que podrían verse castigados por sus políticas. La popularidad de Trump se ha seguido deteriorando y el sábado llegó a un nuevo mínimo desde que llegó a la presidencia: 37%

Fuente: Gallup

… finalmente, todavía es pronto para evaluar el impacto de sus políticas sobre el déficit público. Los republicanos lo apoyarán siempre y cuando suponga una reducción del desequilibrio fiscal, el cual se ha venido reduciendo sistemáticamente desde el año 2009, cuando Obama heredó la Gran Recesión. Actualmente se estima que el déficit volver a deteriorarse a partir de 2019.

 

Fuente: Oficina de Presupuesto del Congreso

Add comment


Security code
Refresh

Más Leídos

Indices

An error occured during parsing XML data. Please try again.

Hits en Llamadinero

433897 Hits

Nuestros Visitantes

Hoy668
Ayer2041
Esta Semana2709
Este Mes34441
Total3716650

19-11-2019

Visitantes ahora

Guests : 58 guests online Members : No members online

¡Bienvenido!

Te invitamos a darte de alta o acceder a nuestra red. Puedes hacerlo con tu cuenta de facebook. No utilizaremos tu nombre ni información personal en ningún caso.

  • ¿Olvidaste tu contraseña?
  • ¿Olvidaste tu nombre de usuario?
  • Crear una cuenta

Suscripción




¿Acepta HTML?
Terms and Condition