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¿Será que Trump arruina la estrategia de subidas graduales de la Fed?

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Éste es el artículo íntegro que se publicó hoy en el diario Excélsior, el cual puede leer también en la sección de Dinero de dicho diario impreso, así como en el siguiente link. 

Lo más fácil de la reunión de política monetaria de ayer fue lo que generalmente es lo más intrincado: la decisión sobre las tasas. Y lo más difícil, calibrar cómo será el 2017. Que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) iba a incrementar el objetivo de la tasa de los fondos federales en 25 pbs a un rango de entre 0.5% y 0.75% ya estaba cocinado y comido: los futuros de los fondos federales descontaban, desde hace días, ese escenario con una probabilidad de 100%. Sin embargo, elucubrar sobre el 2017 es asunto más complicado.

La propia presidenta de la Fed, Janet Yellen, lo dijo en la conferencia de prensa: las perspectivas económicas son “altamente inciertas”. Y es verdad. El mercado, los inversionistas, van incorporado en las valuaciones de los activos un escenario económico basado en lo que se especula será el mandato del presidente electo Donald Trump, en el que se prevé una política fiscal de déficits más altos, caracterizada por recortes de impuestos e incremento del gasto público, y una inflación más elevada como resultado de un mayor dinamismo económico y una política comercial más proteccionista. Pero hasta ahora son meras especulaciones: ¿cómo puede eso ser incorporado en un comunicado oficial de la Fed hasta que no se haya materializado en políticas concretas? Sólo les queda esperar hasta que realmente Trump introduzca los cambios en la política económica.

Por eso Yellen fue muy insistente al afirmar que las mudanzas en la política fiscal podrían traducirse en modificaciones en las expectativas económicas, y que sólo algunos funcionarios de la Fed incorporaron posibles cambios en los planes presupuestarios. Aun así, la llegada de Trump ya ha significado un cambio sustancial en las expectativas para el 2017, y ese cambio fue que si en la reunión de septiembre los funcionarios de la Fed estimaban que  para el año que viene sólo habría dos incrementos de tasas de 25 pbs cada uno, en la reunión de ayer se desplazaron a un escenario de tres incrementos.

Lo más sorprendente es que Yellen acentuó que ese cambio en el escenario de tasas era “minúsculo”, dando a entender que conforme se fueran conociendo las políticas económicas de Trump, podrían significar más modificaciones. ¿Quiere eso decir que es el escenario de “gradualismo” que siempre ha manejado podría verse alterado por las políticas de Trump?

Lo que está claro es que el sesgo de la política monetaria se ha endurecido. Y creemos que hay dos razones principales: uno, el comportamiento de las expectativas inflacionarias, lo cual es mencionado en el comunicado de política monetaria; y dos, la reciente euforia en los mercados bursátiles, que ha llevado al Dow Jones a rozar con la punta de los dedos los 20,000 pts.

En lo que se refiere a la inflación, los precios al consumidor han venido repuntando a lo largo del año. La tasa anual de la inflación general, medida por el deflactor del gasto de consumo, se ubicó en 1.4% en octubre, cuando apenas en julio se situaba en 0.8%. Esa tasa es la más elevada en dos años, desde octubre de 2014 (1.5%). Asimismo, la inflación subyacente, excluyendo alimentos y energía, que es el indicador que muestra la tendencia duradera de los precios, se empieza a acercar al 2%, el objetivo de inflación de la Fed.  En octubre la tasa anual fue de 1.74%, la más alta desde julio de 2014. Ahora bien, lo que más le preocupa a la Fed parece ser la tendencia de inflación futura medida por los indicadores del mercado, el llamado “break even” de inflación, que se calcula como la diferencia entre la tasa nominal y la tasa real de los bonos. Pues bien, el “break even” de inflación de 5 años ha pasado de 0.95% en febrero, el mínimo de este año, a 1.83% al cierre de ayer, la tasa más alta desde septiembre de 2014.

El otro elemento que debe inquietar a la Fed y que hace acuciante instaurar un tono de política monetaria más restrictivo es precisamente el reciente rally de los mercados bursátiles, lo que vuelve a poner el tema de la estabilidad financiera sobre la mesa. A la Fed no le debe gustar que Wall Street ande desbocado, y en el pasado ha reiterado su incomodidad con las valuaciones de algunos sectores bursátiles como biotecnología y redes sociales, las cuales estimaban que estaban demasiado caras. Sin embargo, en la conferencia de prensa, Yellen dijo que no iba a hacer comentarios sobre el actual nivel de los precios de las acciones.

A eso, por supuesto, hay que sumar que la recuperación económica se ha venido acelerando, y que el empleo ha seguido creciendo a un ritmo formidable, por lo que la tasa de desempleo se ha hundido a mínimos no vistos desde el 2007. En  noviembre, la tasa de desempleo se hundió a 4.6% comparado con 4.9% en octubre, un nivel compatible con el pleno empleo, y Yellen aprovechó para cuestionar la necesidad de aplicar estímulos económicos cuando hay escasez de recursos ociosos. De hecho, en la actualización de los pronósticos para el 2017, la Fed revisó el PIB al alza de 2.0% en septiembre a 2.1% en diciembre, y el desempleo a la baja, de 4.6% a 4.5%. 

Por tanto, ahora sí, parece que se están dando las condiciones para que la Fed empiece a normalizar su política monetaria luego de muchos años de haber estado regalando el dinero. Pero lo que se desprende de la información de la Fed es que esta vez quizás no tengan que dar marcha atrás y que, en un descuido y como consecuencia de las políticas de Trump, tendrían que ser más agresivos.

El mercado también se está moviendo: por ejemplo, el día de las elecciones presidenciales, los futuros de los fondos federales daban por hecho que durante el 2017 habría un aumento de tasas (probabilidad de 57%), pero dudaban que pudiera llegarse a dar un segundo incremento (21%). Al cierre de ayer, la probabilidad de un aumento de tasas en el 2017 era de 90%, y asignan una probabilidad de 78% a un segundo incremento, de 47% a un tercero y de un 19% a un cuarto.

También el mercado de bonos ha reaccionado al futuro posible rumbo de los fondos federales en el 2017: desde el 8 de noviembre, la tasa de 2 años se ha elevado en 41 pbs para situarse en 1.27% en tanto la de 10 años se ha incrementado en casi 72 pbs para ubicarse en 2.58%.

Por tanto, Yellen y sus colegas de la Fed dieron a entender que la política económica que pregona Trump puede arruinar la estrategia de subidas graduales que ha venido instrumentando la Fed, una política adecuada para una economía mundial fuertemente integrada y globalizada, aún debilitada por la Gran Recesión, y donde las decisiones de política monetaria de la Fed se propagan al resto del planeta con inusitada virulencia y rapidez generando sustanciales desequilibrios. Y así fue la reacción de ayer del mercado: Wall Street bajó, con el Dow Jones perdiendo un 0.6% y el S&P’s 500 un 0.81%. Pero peor le fue a la bolsa mexicana (-1.39%) o al Bovespa de Sao Paulo. La tasa de 10 años de Estados Unidos se disparó 10 pbs a 2.57%. Y el violento aumento de la tasa de Estados Unidos fortaleció al dólar y golpeó al resto de divisas del mundo: el peso mexicano se depreció un 1.0% a 20.49 pesos por dólar. Pero esta vez no fue la peor:  el rand sudafricano se desplomó un 2.5%, la corona noruega un 1.8%, el yen japonés un 1.6% y el real brasileño un 1.1%.   

INFOGRAFÍA

La Fed señaló, en la reunión de ayer, que el escenario económico es muy incierto de cara al 2017 hasta que no se conozcan las políticas económicas de Trump, las cuales aún no pueden incorporar en sus pronósticos. De momento, elevó el número de aumentos esperados en las tasas para el año que viene a 3  de 25 pbs cada uno comparado con los 2 aumentos que pronosticaban en septiembre…

 .. ese cambio en la revisión de la Fed se atribuyó en esencia al comportamiento de las expectativas inflacionarias incorporada por el mercado en el “break even” de inflación, las cuales han pasado de 0.95% en febrero a 1.87%. Además, el rally de Wall Street junto con el comportamiento del PIB y del empleo imponen unas mejores condiciones que en el pasado para normalizar la política monetaria…

 

Fuente: Bloomberg

… ahora bien, esa modificación la calificó Yellen de “diminuta”, dando a entender que la política fiscal de Trump, la cual juzga de innecesaria en un contexto de pleno empleo, puede cambiar las expectativas económicas y de política monetaria una vez se den a conocer, y podría romper con la actual estrategia de gradualismo. La tasa de 10 años saltó tras la Fed de 2.44% a niveles de 2.58%, un alza de 14 pbs…

 

Fuente: Bloomberg

… el fuerte repunte de las tasas, además de golpear a las bolsas mundiales, también impactó negativamente a las divisas del resto del mundo, que se debilitaron contra el dólar. El peso mexicano se deprimió un 1.0% para cerrar en 20.47 pesos, si bien hubo monedas más afectadas que el peso como el rand sudafricano, el yen japonés o dentro de Latinoamérica, el real brasileño.

Fuente: Bloombe

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