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PIB I-16 de EU: Sólo un 0.5%, pero como en el 2014 y 2015, puede ser un mero bache

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Dos son las razones que explican la decisión de la Fed de no subir las tasas de interés en lo que llevamos de 2016: uno, la brutal volatilidad de los mercados a inicios de año, el cual fue el peor en la historia de Wall Street; dos, el impacto que podría tener ese episodio de volatilidad sobre el crecimiento.

Pues bien, de momento, el inicio de año fue muy flojo en lo que se refiere al crecimiento. El PIB avanzado para el primer trimestre mostró una expansión de sólo 0.5%, por debajo del ya débil 0.7% que esperaba el consenso. Pero además, la tendencia de desaceleración es muy marcada. La tasa de 0.5% se compara con 1.4% en el cuarto trimestre del año pasado, 2.0% en el tercero y 3.9% en el segundo. La tasa de 0.5% es la peor desde el primer trimestre de 2014.

Sin embargo, es verdad que llevamos tres años en los que el inicio de año ha sido decepcionante en lo que se refiere a crecimiento del PIB: en el 2014, el PIB se contrajo un 0.9% durante el primer trimestre, y en el 2015 apenas aumentó un 0.6%. Sin embargo, la evolución del PIB mejoró sustancialmente a partir del segundo trimestre. Veremos si esta vez se repite la historia.

Al menos, la Fed no parece muy nerviosa. El comunicado de ayer de política monetaria parece sugerir que las autoridades monetarias confían en la buena salud de la actual recuperación. Así, y pese a que preveían una desaceleración de la economía en el primer trimestre, les satisface el hecho de ver que el mercado laboral sigue muy dinámico, que las rentas reales de las familias se han incrementado y que la confianza del consumidor permanece elevada. También recalcan que el sector inmobiliario ha seguido mejorando si bien reconocen que la inversión fija se ha frenado y que las exportaciones no marchan bien.

Por tanto, de ese escenario, se infiere que la Fed prevé una mejora en la actividad en los próximos meses sustentada en la fortaleza del consumo privado y que, en caso de materializarse, justificaría una nueva subida de tasas siempre y cuando no se sucedan nuevos episodios de volatilidad financiera.

La desaceleración del primer trimestre se explica por el menor ritmo de gasto de consumo, la contracción de la inversión bruta, explicada tanto por la caída de la inversión fija no residencial como por la contribución negativa de los inventarios, así como por el adverso comportamiento del sector externo.

El gasto de consumo se desaceleró a 1.9% comparado con 2.4% en el cuarto trimestre. Con esto, la contribución al PIB fue de 1.27 puntos porcentuales (pp) frente a 1.66 en el cuarto trimestre. Esa desaceleración se explica por la caída de 1.6% en el consumo de bienes duraderos, lo que contrasta con un incremento de 3.8% en el trimestre anterior. El consumo de servicios, por el contrario, continuó expandiéndose a una firme tasa de 2.7%, casi el mismo ritmo observado en el cuarto trimestre (+2.8%).

En lo que se refiere a la inversión bruta, registró una contracción de 3.5%, lo que supone un deterioro adicional frente a la tasa de -1.0% del cuarto trimestre. La inversión bruta ha encadenado tres trimestres consecutivos de caída, y se explica tanto por el mal comportamiento de la inversión fija no residencial como por el ritmo de liquidación de inventarios.

En efecto, la inversión fija no residencial se hundió un 5.9% lo que más que contrarrestó la fortaleza de la inversión fija residencial, que se expandió a una formidable tasa de 14.8%, la más elevada desde el cuarto trimestre de 2012. Sin embargo, el total de inversión fija, tanto no residencial como no residencial, mostró una reducción de 1.6%.

Dentro de la inversión fija no residencial preocupa la fuerte caída de la inversión en estructuras (-10.7%), la cual se refiere a la inversión en fábricas, edificios de oficinas, centros comerciales y… plataformas petroleras. En efecto, el derrumbe del precio del crudo está afectando enormemente a la inversión fija, si bien está muy focalizada en el sector petrolero. El componente de equipo se redujo un 8.6% y está también relacionada con la fabricación de maquinaria pesada, esa que construye Caterpillar, para la exploración y extracción de crudo. Por otro lado, la liquidación de inventarios restó 0.33 pp al PIB. Durante los tres últimos trimestres, los inventarios han restado crecimiento al PIB.

Tampoco ayuda el sector externo, que también ha mermado el crecimiento de la economía estadounidense en los tres últimos trimestres. En este primer trimestre, su contribución negativa fue de -0.34 pp, debido sobre todo a la debilidad de las exportaciones, las cuales resienten tanto la fortaleza del dólar como la falta de dinamismo de la economía global.

Finalmente, el gasto público sí resultó expansivo al inicio de año, con una expansión de 1.2% en el primer trimestre tras una tasa de 0.1% al final del año pasado. Ese esfuerzo no provino del lado federal, cuyo gasto se contrajo un 1.6%, sino sobre todo de los niveles estatales y locales (+2.9%). La contribución del gasto público al crecimiento fue de 0.2 pp.

Si del dato del PIB excluimos los componentes de inventarios y comercio, que son los más volátiles, junto con el del gasto público, las ventas finales a los compradores domésticos privados fue de 1.2%. Esa tasa es la más floja desde el tercer trimestre de 2012 y contrasta con una tasa de 2.0% al final del año pasado o de 3.2% en el tercer trimestre.

Ahora bien, nos tememos que la historia de los dos últimos años se repetirá, y que luego de este débil primer trimestre la economía se recompondrá. La volatilidad financiera a inicios de año pudo hacer más cauteloso al consumidor, sobre todo a la hora de consumir bienes duraderos, en tanto el derrumbe del precio del petróleo hasta mediados de febrero hizo trizas a la inversión en energía.

Sin embargo, los mercados se han calmado en lo que llevamos de segundo trimestre y tanto el Dow Jones como el S&P’s 500 están cerca de sus récord históricos. El sector inmobiliario anda bien y el empleo y los salarios siguen mejorando en un contexto de bajos precios de las gasolinas, y tasas de interés muy atractivas. Por tanto, todo pinta bien para el gasto de consumo, el componente más importante al representar un 70% del PIB, y que debe seguir expandiéndose a buen ritmo a lo largo de este año.

Por otro lado, la recuperación de los precios del petróleo y la liquidación de inventarios observada en los tres últimos trimestres hace pensar que también mejorará el componente de inversión bruta, más si el consumo permanece vigoroso y los empresarios se ven en la necesidad de resurtir los inventarios.

 

Por tanto, esto del primer trimestre pude ser no más que un mero bache, como sucedió en el 2015 y en el 2014. Y de ser así, estén preparados porque la Fed podría subir las tasas en el mes de junio.

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