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Ninguno de los cuatro magníficos ve una recesión inminente en EU: no es una economía de burbuja

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En un acontecimiento histórico, las cuatro personalidades que han dirigido la Fed en los últimos 35 años debatieron de manera conjunta sobre la economía estadounidense. Se trata de Paul Volcker, presidente de la Fed entre 1979 y 1987, aquél que estableció como principal meta derrotar a la inflación antes de preocuparse por el crecimiento y cuya gestión fue exitosa. Además, durante la primera parte de la presidencia de Obama fungió como asesor para tratar de volver a poner en cintura al sistema financiero, proclamando regresar al espíritu de Glass- Steagal mediante la llamada “regla de Volcker”; de Ala Greenspan, el presidente que más tiempo ha dirigido la Fed, entre 1987 y 2006. Durante su gestión, Estados Unidos tuvo una etapa de gran prosperidad y éxito, por lo que se le llamó “el Maestro”. Pero su magia se perdió durante la Gran Recesión: aunque él ya no estaba a la cabeza de la Fed, se le señaló como causante de los males por haber abogado por una extrema liberalización y apertura de los mercados financieros y haber conducido una película ultraexpansiva por demasiado tiempo; de Ben Bernanke, el presidente que tuvo que manejar la política monetaria durante la peor etapa de la Gran Recesión. “Helicóptero Bernanke” dirigió la Fed entre 2006 y 2014. Gran estudioso de la Gran Depresión, propuso conducir una política contraria a la de aquella época, colocando a la Fed como prestamista de última instancia, siguiendo la “regla de Bagehot”, con el objeto de que no colapsara el sistema financiero; finalmente, también estará la actual presidenta de la Fed, Janet Yellen, la primera mujer al frente de la Fed. Asumió el cargo en el 2014 y tiene una tarea muy complicada enfrente: consiste en, conforme la economía de Estados Unidos se recupera y la inflación retorna al objetivo del 2%, tratar de llevar las tasas de interés a niveles más normales sin hacer descarrila ni a la economía de Estados Unidos ni a la economía global.

Reunir a todos ellos tiene como objetivo desentrañar qué visiones tienen sobre la economía de Estados Unidos, cada uno desde la filosofía que marcaron sus respectivas gestiones. Sin duda, Janet Yellen llevó la batuta, y ninguno de sus predecesores trató de comprometer su actual estrategia con alguna declaración inoportuna. Pero el mensaje más unísono fue que esta economía no es una burbuja, que su crecimiento es saludable, que la recuperación seguirá su curso y que no se ve una recesión de manera inminente, como dicen alguno agoreros. 

Para Yellen,  la economía de Estados Unidos prosigue una recuperación lenta pero segura: el mercado laboral está cerca del pleno empleo y la inflación poco a poco se va acercando al objetivo de 2.0%. Además, cree que la senda de crecimiento es sana, sin que presente grandes desequilibrios, sustentada en la expansión de la demanda doméstica, lo que ha compensado el impacto negativo de un dólar fuerte sobre las exportaciones, y sin presentar riesgos de burbujas. Aun así, todavía ve margen para que se produzcan mejoras en el mercado de trabajo y prevé que la tasa de desempleo descienda por debajo de su tasa natural, aquella compatible con la estabilidad de precios o la NAIRU (Non Accelerating Inflation Rate of Unemployment)

En lo que se refiere a la conducción de la política monetaria, sostuvo que la Fed ha sido muy agresiva durante los últimos siete años, pero hizo un balance positivo dada la reacción positiva de la actividad económica. En lo que se refiere a los dos mandatos, señaló que ambos, tanto el crecimiento como la inflación, son tomados muy en serio. Sin embargo, puntualizó que la tasa de 2% para la inflación es un objetivo, pero no un techo. A su vez, reiteró que el ritmo de subidas de tasas no está preestablecido, sino que dependerá de cómo se comporte la economía a la hora de obtener los objetivos de su doble mandato, y que a lo largo del proceso de normalización monetaria realizarán los ajustes que haga necesario. Dicho esto, advirtió que su pronóstico es que la senda de alza de tasas se realice de manera gradual, tratando siempre de minimizar cualquier efecto negativo que se propague por todo el mundo, es decir, sin provocar un incendio. Para eso considera que una buena y apropiada comunicación puede suavizar las etapas de volatilidad en los mercados financieros globales.

Respecto a los riesgos que presenta la economía de Estados Unidos, señaló que tanto la fortaleza del dólar como la debilidad global han supuesto un freno para el ritmo de expansión de la economía. Sin embargo, hizo énfasis en que no tienen ningún objetivo de cotización para el dólar. La divisa americana, luego de que la Fed diera marcha atrás en sus expectativas de aumentos de tasas para este año, se ha depreciado de manera sustancial contra el yen (-11.0%), el real brasileño (-7.4%), el dólar canadiense (-5.3%, o el euro (-4.7%). Contra el peso mexicano se ha apreciado un 3.8%y frente a la libra británica un 4.6%. El índice de dólar de Bloomberg pasó de un máximo, este año, de 1,253.10 pts el 22 de enero a un nivel de 1,184.7 pts y se mueve cerca de sus mínimos desde el verano pasado.

En lo que se refiere a regulación financiera, afirmó que la supervisión a los grandes bancos ha mejorado desde la implantación de la reforma de Dodd-Frank al sistema financiero, y que una de sus prioridades es vigilar a los bancos “demasiado grandes para caer”.

Bernanke, por su lado, lamentó que toda la carca de los estímulos sobre la actividad económica en los bancos centrales, algo que ya sostuvo durante su mandato, donde pidió algo de ayuda por parte de la política fiscal. Aun así, se mostró confiado en el papel que está jugando y señaló que, en caso de ser necesario, la Fed tiene todavía herramientas para estimular a la economía. En ese sentido, se felicitó porque las políticas de compra de activos, los QEs, que se aplicaron durante su mandato en tres versiones distintas, resultaron bastante exitosas, y no pareció demasiado preocupado sobre cómo reducir la hoja de balance de la Fed, cuyo tamaña se agigantó durante su mandate debido a los QEs. Yellen corroboró esa apreciación de Bernanke y dijo que la Fed ya tiene ideada una estrategia para comprimir la hoja de balance de la Fed y que se articulará una vez que la recuperación sea más firme y las tasas de interés se encuentren en niveles más altos.

Los menos activos en el debate fueron Greenspan y Volcker: el primero aplaudió la política de China para liberalizar el renmimbi mientras que Volcker no pareció demasiado preocupado sobre el actual estado de la economía estadounidense, como dando más fuerza a la declaración de Yellen de que esta economía no es una “economía de burbuja”. Ninguno ve una recesión inminente en Estados Unidos: Bernanke afirmó que una recuperación no muere debido a su edad, dando a entender que pese al largo ciclo expansivo de la economía, todavía hay espacio para seguir creciendo. 

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