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Yellen se acopla a los deseos del mercado

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Este artículo es la versión íntegra de nuestra última colaboración en el diario Excélsior, la cual puede leer también en la sección de Dinero de dicho diario o dando click aquí.  

Lo que ayer hizo la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) fue, en esencia, ajustarse a las expectativas del mercado. Los inversionistas nunca terminaron de creerse que la Fed pudiera incrementar las tasas de interés en cuatro ocasiones durante el 2016, tal y como pronosticaron la mayor parte de los miembros del Comité de Mercado Abierto de la Fed (FOMC por sus siglas en inglés) en la reunión de diciembre.

Quizás esa osadía fue la que propició que el inicio de año fuera el peor de la historia en Wall Street, y que los mercados de crédito se empezaran a tensionar hasta el punto de verse como un serio riesgo para la recuperación de la economía estadounidense. Sí, por supuesto, también influyeron los acontecimientos de China y el impacto negativo del desplome del precio de crudo. Pero nos tememos que la Fed tuvo mucho que ver en el pánico que vivieron los mercados internacionales al inicio de este año y muchos lo leyeron como un grave desacierto.

Por tanto, había que dar marcha atrás, subsanar ese traspié, reconducir las expectativas de aumento de tasas a una trayectoria más gradual, más ajustadas a lo que los inversionistas tenían incorporado. El propio descalabro del mercado al inicio del año les obligaba a hacerlo con el objeto de aplacar la volatilidad y  abortar los riesgos de que la inestabilidad financiera se les fuera de la mano, se propagara de manera rápida y letal,  y terminara por descarrilar la recuperación económica.

Y a esa tarea se dio la Fed, con excelentes resultados. También lo hizo de manera gradual, tratando de enmascarar el desliz. Primero se pusieron a trabajar los altos funcionarios de la Fed, que a través de sus discursos dejaron traslucir que la volatilidad financiera podría retrasar cualquier aumento de tasas, empezando por la que estaba prevista para el mes de marzo. Luego dejaron esa preocupación por escrito en la reunión de la Fed del 27 de enero. En su comunicado declararon que "el Comité está monitoreando de cerca los acontecimientos económicos y financieros globales y está evaluando sus implicaciones sobre el mercado laboral y la inflación, y sobre el balance de riesgos para las perspectivas".

El tercer golpe de timón lo pegó la propia presidenta de la Fed, Janet Yellen, en su testimonio en el Congreso. Eso fue el 10 y 11 de febrero. El mensaje que Yellen dejó a los mercados fue que el endurecimiento de las condiciones financieras a nivel global apoyaba menos la recuperación económica, que la debilidad de China y otras economías del resto del mundo pueden socavar el crecimiento estadounidense, y que las expectativas inflacionarias se habían seguido deprimiendo. Con ese escenario, el sesgo al alza de las tasas lo movió a uno más neutral. En el mercado por fin caló la idea de que las turbulencias financieras congelaban de momento los planes de la Fed. Casualmente, ese día, el 11 de febrero, cuando Yellen terminó su testimonio en el Congreso, el S&P’s 500 logró tocar fondo y se evitó que el Nasdaq entrara en territorio “bear” o bajista. Yellen acudía de nuevo al socorro de Wall Street.

Pero en la reunión de ayer, aprovechando la actualización de los pronósticos para la economía estadounidense, la Fed asestó el golpe definitivo a la hora de reequilibrar la trayectoria de las tasas de interés a las del mercado. Y lo dejó meridianamente claro: en vez de subir el rango objetivo de las tasas de interés en cuatro veces a lo largo de este año para terminar el 2016 en un promedio de 1.4%, lo haremos sólo en dos ocasiones para concluir en 0.9%, o lo que es lo mismo, en vez de incrementar la tasa de referencia por un monto acumulado de 1 punto porcentual en el 2016, sólo lo haremos por la mitad, por 50 puntos base. Eso implica que del actual rango de entre 0.25%-0.5% terminarían el 2016 con un rango de entre 0.75%-1.0%.

La Fed justificó ese movimiento revisando a la baja tanto las expectativas de crecimiento económico como de inflación. Para el PIB, la Fed ahora estima una expansión de 2.2% en el 2016 comparado con 2.4% en diciembre. Respecto a la inflación general, la Fed prevé que los precios, medido por el deflactor del gasto de consumo personal, crezcan a una tasa anual promedio de 1.2% en el cuarto trimestre del año, comparado con un pronóstico de 1.6% en diciembre.

Dicho eso, la venerable Janet Yellen, tan cuidadosa con cada palabra, se encargó de hacer énfasis en que realmente las turbulencias financieras no han cambiado “materialmente” las perspectivas sobre la economía estadounidense, una economía que ha permanecido “resistente” pese a los acontecimientos económicos y financieros globales.

Como siempre, la habilidosa Yellen supo como complacer a los mercados sin cejar en su empeño en seguir subiendo tasas para reconducirlas a niveles más normales, una tasa de largo plazo que la Fed establece en torno al 3.3%. Les dio todo: que aumentará las tasas de manera más gradual; que la economía seguirá creciendo sostenida por el empleo y el consumo; y que la inflación, pese al repunte reciente, se debe a rubros volátiles, por lo que no espera que sea una tendencia sostenida y quedarse, como se suele decir, “detrás de la curva”, esto es, rezagada a la hora de controlar la inflación, lo que le forzaría a incrementar las tasas de manera más precipitada.

Los mercados, claro está, lo agradecieron, y se acercaron un poco más a sus récords del año pasado. Tanto el comunicado como la conferencia de Yellen dieron altura a los mercados, que cerraron con ganancias: el Dow Jones avanzó un 0.43% y el S&P’s 500 un 0.56%, consolidándose por encima de los 17,000 y los 2,000 pts respectivamente. Las materias primas también festejaron que la Fed vaya a ser más cuidadosa retirando la liquidez: el WTI se disparó un 6% a 38.54 dólares y el Brent casi un 4% a 40.27 dólares, ambos ayudados también por la reunión petrolera que se prepara para abril. El oro voló un 2.7% a los 1,265 dólares la onza.  También Yellen le devolvió la jugada a Draghi: el dólar se depreció más de un 1.0% contra el euro y acabó en su nivel más débil de un mes, en 1.1224 dólares por euro.

Ahora bien, el proceso de normalización sigue su curso. Este año, si las cosas van como están planeadas, la Fed sólo subirá 50 pbs para llevarlas a 0.9%. Pero el año que viene los planes siguen siendo los mismos: incrementar las tasas de interés en 1 punto porcentual para situarlas en 1.9% al final de 2017 y para el 2018 en 1.1 puntos porcentuales para dejarlas en 3.0%. Para entonces, estima que la inflación se ubique en el 2.0% y que el crecimiento económico sea del 2.0%. Veremos si la economía y los mercados permitan que se cumpla ese escenario ideal. No hay que perder de vista que, tras la volatilidad del verano pasado, la Fed abortó la expectativa de una subida de tasas en septiembre, la cual demoró hasta diciembre, una vez que los mercados se habían recuperado. Y que ahora, en marzo, tuvo que volver a echar marcha atrás por las turbulencias de inicio de año. Se ve que ese proceso de normalización va a estar repleto de sobresaltos.

INFOGRAFÍA

El derrumbe de los mercados durante el verano retrasó una subida de tasas prevista para septiembre hasta el mes de diciembre. Por otro lado, la expectativa de cuatro alzas de tasas en esa reunión de diciembre para el 2016 sentó mal a los mercados, lo que forzó a la Fed a suavizar esa trayectoria. Eso ha contribuido, junto a la acción de otros bancos centrales, a calmar a los mercados…

 Fuente: Bloomberg y Reserva Federal de EU

… por tanto, la Fed sólo prevé incrementar las tasas de interés en 2 ocasiones a lo largo de 2016 frente a las 4 alzas que preveía en diciembre de 2015. Por tanto, en vez de estimar una tasa de 1.4% para final de 2016 prevé otra de 0.9%. Para justificar ese cambio en la trayectoria de tasas, revisó también a la baja tanto la expectativa de crecimiento económico como el de la inflación general…

Fuente: Reserva Federal de EU

 … la revisión a la baja en la inflación es la que más sorprende, al contrastar con el comportamiento observado con los precios en los últimos meses. Por ejemplo, la tasa anual del deflactor del gasto de consumo ha trepado de una tasa de 0.2% en octubre a otra de 1.3% en enero. Sin embargo, Yellen restó importancia a esa tendencia al considerar que era resultado de rubros volátiles…

 

Fuente: Oficina de Análisis Económico (BEA en inglés). Inflación medida por el Deflactor del Gasto de Consumo (PCE)

… finalmente, pese a que la Fed suavizó la trayectoria de tasas para este año, prevé ser más agresivo para el 2017 y el 2018, tal y como planeaba en diciembre. Para el 2017 estima un alza de un punto porcentual y para el 2018 un aumento de 1.1 puntos porcentuales con el fin de llevar la tasa a un nivel de 3.0%, logrando el objetivo de normalizar la política monetaria.

Fuente: Reserva Federal de EU

 

 

 

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