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Estados Unidos: el crecimiento sigue sólido, la inflación se dispara y la Fed mira nerviosa

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La economía de Estados Unidos parece estar aguantando bien los embates de debilidad del resto del mundo, sobre todo gracias a la fortaleza del consumo. Y una recesión no parece que esté tan cerca como se podría temer.

Como decíamos en el artículo publicado ayer, el consumo privado es el gran bastión de la economía estadounidense, y los vientos soplan a favor: el empleo sigue creciendo, los salarios repuntan, las caídas en los precios de las gasolinas han liberado muchos ingresos a las familias para gastar en otro tipo de bienes y servicios, el efecto “riqueza” juega también a favor ante el aumento de los precios de las casas y el comportamiento de Wall Street, cerca aún de sus récords pese al descalabro de inicio de año; y el crédito permanece barato gracias a las bajas tasas de interés.

Los datos publicados hoy para la economía estadounidense fueron bastante sólidos. El PIB preliminar para el cuarto trimestre (o la primera revisión) significó una verdadera sorpresa. El consenso estimaba que la cifra se revisara a la baja, de una lectura original de 0.7% a otra de 0.4%. Sin embargo, la cifra sorprendió con un aumento de 1.0%.

La revisión al alza se debió, sobre todo, al comportamiento de inventarios. La liquidación de stocks durante el cuarto trimestre fue menor a lo publicado en un principio: si en el PIB avanzado, los inventarios restaron 0.45 puntos porcentuales (pp), en el reporte publicado hoy sólo quitaron 0.14 pp al PIB. Por tanto, ahí se concentra la explicación de la revisión al alza en el PIB.

También el sector externo mejoró su saldo y significó que restara menos crecimiento del esperado: en el reporte avanzado, se publicó que el sector externo sustrajo 0.47 puntos porcentuales, comparado con 0.25 pp en el reporte de hoy.

Esos dos componentes más que compensaron el menor ritmo de crecimiento del gasto de consumo, cuyo ritmo de expansión se desaceleró de 2.2% a 2.0%. En consecuencia, su contribución al crecimiento menguó de 1.5 pp a 1.38 pp. Pero esa noticia de la desaceleración del consumo privado no parece demasiado preocupante.

Si la noticia de que la economía terminó el 2015 mejor de lo que se pensaba es buena, mejor aún es que el gasto de consumo, que representa un 70% del PIB, empezó con mucha fuerza el 2016, lo que hace pensar una sólida tasa de crecimiento en el primer trimestre de este año. El gasto de consumo personal se incrementó un 0.5% en enero, por encima de la tasa esperada por el mercado (+0.3%), que la magra lectura registrada en enero (+0.1%) y el mayor ritmo de crecimiento en ocho meses, desde mayo del año pasado.  Además, el consumo futuro parece en buenas manos. El ingreso personal creció también un 0.5% en enero, por encima del consenso (+0.4%) y superior a lo reportado en diciembre (+0.3%).

Por tanto, todo parece indicar que la economía estadounidense, debido a la fortaleza del consumo privado, puede eludir una recesión este año. Es más, la fortaleza de la demanda interna se empieza a reflejar en los precios, lo que puede presionar a la Fed a subir las tasas de interés de nuevo. Ese escenario empieza a ganar credibilidad si tenemos en cuenta que los mercados financieros se están normalizando, Wall Street se vuelve a acercar a sus máximos históricos, el paso de crecimiento de la economía sigue siendo firme y la inflación, en efecto, está repuntando.

El deflactor del gasto de consumo se elevó un 0.1% en enero, por encima de la tasa de 0.0% que esperaba el consenso y superior a la tasa de -0.1% de diciembre. Con esto, la tasa anual, que había permanecido deprimida por el comportamiento de la energía, se ha disparado de 0.2% en octubre del año pasado a 1.3% en enero.

Por otro lado, la subyacente, esto es, excluyendo alimentos y energía, que es el indicador favorito de la Fed y que ya se había venido presionando desde el año pasado, también tuvo un comportamiento más firme de lo esperado. En enero aumentó un 0.3%, por encima de la tasa de 0.2% que estimaban los analistas y de 0.1% registrada en enero (revisada al alza de 0.0%). En consecuencia, la tasa anual se situó en 1.7%, por encima de lo esperado por el consenso (+1.5%) y la más elevada desde principios de 2013.

 

Estos datos pondrán en apuro a la Fed en la reunión de marzo, que se está complicando. Ya la presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Loretta Mester, ha señalado que con estos datos, los fundamentales de la economía estadounidense se siguen viendo sólidos, y que el escenario de una aumento gradual en las tasas de interés para el 2016 es correcto y sigue estando vigente, más allá de los riesgos que vienen del exterior. Con esto, la posibilidad de un aumento de tasas en la reunión de marzo se vuelve a colocar como un escenario posible. 

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