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PIB de EEUU con menor crecimiento es una carta más para frenar el tapering.

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Ayer fue la segunda parte del testimonio de Janet Yellen, la nueva mandataria de la Reserva Federal de Estados Unidos, quien a un compas ligero resultó ser más halcón que paloma, y mando el mensaje contundente de que el proceso del tapering debería de continuar, de forma que este mismo año se pueda finiquitar la totalidad del Programa de Compras de Activos de Largo Plazo que se mantiene desde diciembre de 2011 (en su tercera versión).

Sin embargo, aquí en Dinero Llama Dinero, hemos argumentado que existe un margen de maniobra para generar una pausa en las reducciones de la Fed, y que incluso sería conveniente dada la respuesta brusca de los mercados emergentes al alza de la tasa de interés en el largo plazo de EEUU.

Empero, para Janet Yellen, hasta ayer, todavía no era claro qué tanto de los malos datos de la economía eran achacables al mal clima, y que tanto es explicado por una debilidad subyacente.

Pues bien, hoy hemos recibido la revisión sobre la cifra del PIB de Estados Unidos al cuarto trimestre de 2013, y el argumento somero del dato es que la economía vecina se expandió mucho menos de lo que teníamos pensado, con un cambio en la estimación del PIB de 0.8 p.p., y que terminó aminorando el camino a una expansión de 2.4%, comparado con el dato del tercer trimestre de 2013, donde la economía había acelerado hasta una expansión del 4.1%, según los datos del Bureau of Economic Analysis, lo que fue la segunda tasa de crecimiento más baja del año pasado.

Las caídas más notables en esta revisión corresponden a menores ganancias en el consumo privado, en las exportaciones, y en el consumo de gobierno principalmente. Esta última variable, finalmente contraída por el “shutdown” que se exhibió en el mes de octubre en Estados Unidos, lo que en esta segunda estimación registró una desaceleración en el gasto del gobierno de hasta 5.6 puntos porcentuales al final del año pasado.

El dato no es nada amigable, y da pie a pensar que en el fondo el crecimiento de Estados Unidos no era tan robusto como estimábamos, y sobre todo, que puede existir mayor vulnerabilidad en su proceso de recuperación con el cese de los estímulos monetarios, lo que puede ser una calamidad la para recuperación global.

Ahora, en teoría si la Fed trata de justificar el avance del tapering con estos datos, la historia que saldrá a contarnos en marzo no podrá ser del todo feliz, y el mensaje tendrá que ser más bien de un barco sin tantos vientos en contra, que el de un mejoramiento fundamental en el motor interno de la economía.

Hay algunas tajadas que pueden intentar hacer los miembros de la FOMC sobre estos mismos datos. Por ejemplo, una de las variables con menor dinamismo respecto a la cifra preliminar, fue el consumo privado, que desaceleró a 2.6%, del 3.3% que teníamos en el dato adelantado. Sin embargo, este dato es el más fuerte desde el primer trimestre de 2012, un argumento factible a usarse a favor de mantener las reducciones de la Fed.

Empero, el avance en mayor medida esta explicado por la tasa de crecimiento vista en  el consumo de servicios, que aceleraron hasta 2.2% en el último trimestre de 2013, luego de venir en expansiones módicas de 1.2 y 0.7 por ciento anteriormente. Pero este consumo privado, es un subcomponente que “sigue” la dinámica económica de otras variables fundamentales, no que “lidera”.

Los datos que suelen vaticinar la tendencia del consumo responden más sobre los bienes duraderos, los cuales desaceleraron brutalmente de 7.9% que se tenía en el tercer trimestre del año pasado, a 2.5% para el trimestre posterior.

La inversión, pese a venir con una ganancia de 1.1 p.p. sobre el dato preliminar, mostrando un crecimiento de 4.5%, en realidad fue la tasa de expansión más débil de todo el año, principalmente afectada por la feroz caída del componente residencial, que se contrajo en 8.7% a finales del año.

Ahora, la Fed podría justificar que la debilidad de la demanda se explica directamente por el cierre del gobierno en el mes de octubre, y el impacto del clima desde noviembre, lo que en teoría manifiesta las causas de las caídas en consumo, inversión y gasto del gobierno. Al tiempo que puede recalcar que las exportaciones se robustecieron fuertemente (aunque menos de lo observado en el dato preliminar), y que si los efectos adversos de finales del año fueron aleatorios, la economía tendrá que repuntar básicamente este año mientras el clima mejore, y exista un progreso sobre el mercado laboral.

En este punto, el clima adverso imprimió un revés en las ganancias del mercado de  trabajo restringiendo las ventas minoristas, que al mes de enero, cayeron 0.4%, después de haber caído 0.1% en diciembre, lo que indica que la economía tendrá un comienzo más lento de lo planeado este 2014.

La variable para meditar entonces, es el consumo privado de EEUU que representa cerca de dos terceras partes del PIB, y que evidentemente incomoda sobre si este se recuperará ´pasadas las condiciones climáticas.

Al respecto, las ventas minoristas deprimidas en enero correspondieron a malos resultados en empresas ligadas a alimentos, que quitando el factor climático pueden repuntar si no existe debilidad intrínseca en el consumo; es decir, si las familias simplemente se quedaron en casa a causa del mal clima.

El problema es que las variables para medir la fuerza relativa del consumo tampoco son favorables. El comportamiento del sector de vivienda ha sido bastante abrupto, con caídas en la confianza de los constructores y un deterioro sobre el inicio de casas (lo que merma la capacidad del financiamiento de las familias y su posible apalancamiento para el consumo), al tiempo que en los datos de nóminas también ha habido aumentos por debajo de las estimaciones (113 mil ene enero, después de la masacre de diciembre de 75 mil empleos), por lo que no es posible asegurar que la economía este en línea con la dinámica sobresaliente que preveíamos por ahí de diciembre de 2013.

Janet Yellen, aclaró el día de ayer que sólo cambios “significativos” (esa es la palabra) en las perspectivas económicas podrían detener el tapering. Y de la Tela del dato del PIB hay mucho de donde cortar, pero por ahora, esperaríamos que su respuesta sea dejar las tijeras, y esperar a recibir datos de la evolución económica, tal cual hizo Ben Bernanke durante el mes de septiembre del año pasado.

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